Categoría: Planificación de la producción

  • Reducción de inventarios mediante políticas de suministro.

    Reducción de inventarios mediante políticas de suministro.

    Muchas empresas intentan ofrecer plazos muy cortos para todas sus referencias, pero esa promesa puede disparar el stock, saturar la fábrica y empeorar el servicio real. Este caso muestra cómo una política ABC de producto para la cadena de suministro permitió reducir inventarios, eliminar producto en curso y mejorar la fiabilidad de entrega en una industria proveedora de recambios para el sector de la automoción.

    Contexto y objetivos del proyecto.

    Este artículo da continuidad al artículo “Reducción de inventarios mediante revisión continua”, en el que se analizó una primera fase de mejora de la gestión de stocks en la misma empresa. Se trata de una fábrica que realiza mecanizados a partir de piezas de fundición y que, tras varios problemas, contactó con Zadecon para desarrollar un proyecto con dos objetivos principales:

    • Comprender la importancia de establecer criterios de aprovisionamiento y de stock en función del tipo de producto, mediante una clasificación ABC.
    • Asumir que no se puede tener de todo al mismo tiempo y que resulta preferible apoyarse en criterios estadísticos para mejorar el servicio.

    Definición del problema.

    En el artículo “Reducción de inventarios mediante revisión continua” ya se explicó que, en la empresa analizada, se pretendía servir al cliente en un plazo de 24 horas desde la recepción del pedido. Sin embargo, dado el tiempo de proceso y el número de referencias de producto terminado, ese objetivo era prácticamente inviable. Además, intentar cumplirlo obligaba a mantener niveles elevados de stock para tratar de conseguirlo.

    Por otro lado, el tiempo de proceso era muy largo y existían muchas referencias en curso. El nivel de obsoletos en los almacenes de componentes y de producto terminado también era muy alto, ya que se mantenían artículos que, aun estando en catálogo, apenas se vendían y, pese a ello, seguían preparándose para su entrega en un plazo de 24 horas.

    Proyecto desarrollado: política de suministro.

    El proyecto desarrollado consistió en clasificar los productos terminados según un criterio ABC y en definir políticas de suministro específicas para cada categoría. Al mismo tiempo, se mejoraron las distintas etapas del proceso para reducir su duración y acortar el plazo interno. Aunque los porcentajes de la clasificación ABC tienen un cierto componente arbitrario, en este caso se adoptó el siguiente criterio:

    Reducción de inventarios

    Política de suministro para productos A.

    Para los productos A se estableció el siguiente criterio:

    • Se mantiene stock de producto terminado.
    • El plazo de entrega es de 24 horas.
    • Los lotes se lanzan según el criterio del punto de pedido y sus cantidades vienen determinadas por el lote óptimo.

    El flujo de información y de materiales correspondiente se muestra en el siguiente esquema:

    Se sigue el mismo criterio de suministro que el representado en el esquema del artículo anterior. La información fluye desde el almacén de producto terminado hasta compras de materias primas, fase a fase.

    Política de suministro para productos B.

    Para los productos B se estableció el siguiente criterio:

    • Se mantiene toda la materia prima en stock.
    • El plazo de entrega es de 2 semanas desde la recepción del pedido.
    • Se fabrican las cantidades pedidas.

    En este caso, el flujo de información y materiales sigue el siguiente esquema:

    En este caso, la información fluye desde el cliente, que emite el pedido, hasta la sección de fabricación de componentes y compras de componentes. El proceso se inicia en la sección de fabricación de componentes, que toma del almacén las materias primas disponibles. Estas no se reponen en función de los pedidos de los clientes, sino según el punto de pedido, ya que para los productos B es imprescindible disponer de ellas de antemano.

    La sección de fabricación de componentes se aprovisiona, por tanto, del almacén de materias primas y produce en función de los pedidos de los clientes. Para ello, dispone de materias primas en stock de forma permanente.

    Además, se suprime el almacén de componentes, de modo que montaje pasa a ser suministrado directamente por los proveedores. Del mismo modo, los componentes de fabricación interna no se almacenan, sino que se envían directamente a montaje, donde se ubican en un pulmón de recepción. Tras el montaje, tampoco existe almacén de producto terminado, por lo que los artículos se sirven directamente al cliente desde montaje y embalaje.

    Política de suministro para productos C.

    Para los productos C se estableció el siguiente criterio:

    • No se mantiene ningún stock.
    • El plazo de entrega es variable y debe consultarse.
    • Se fabrican las cantidades pedidas.

    En este caso, el flujo de información y materiales sigue el siguiente esquema:

    Para los productos clasificados como C, el plazo de entrega al cliente es variable y depende, sobre todo, del plazo de suministro de las materias primas. En este caso, la información fluye desde el cliente, que emite el pedido, hasta compras de materias primas y compras de componentes. El proceso se inicia en compras de materias primas, que suministra directamente a fabricación de componentes, ya que no existe un almacén intermedio entre ambas secciones.

    Tampoco existe almacén de componentes, por lo que montaje pasa a ser suministrado directamente por los proveedores. Del mismo modo, los componentes de fabricación interna no se almacenan, sino que se envían directamente a montaje, donde se ubican en un pulmón de recepción.

    Igual que en el caso anterior, tampoco existe almacén de producto terminado, por lo que estos artículos se sirven directamente al cliente desde montaje y embalaje. De este modo, se mejora la utilización del almacén para los productos A.

    A continuación, se muestra una imagen comparativa de las tres cadenas de suministro:

    Capacidades adquiridas por el cliente.

    La mejora implantada permitió al cliente incorporar capacidades clave en su operativa:

    • Establecimiento de políticas ABC de suministro.
    • Capacidad para operar sin stock en más de la mitad de las referencias.
    • Formación del personal en los nuevos criterios de gestión.

    Beneficios operativos obtenidos.

    Desde el punto de vista operativo, los principales beneficios obtenidos fueron los siguientes:

    • Disponibilidad de almacenes y recursos para los productos A, lo que permitió servirlos en plazo y con un bajo coste de almacenamiento.
    • Reducción de la cantidad de producto en curso y en almacenes.
    • Reducción del riesgo de obsolescencia.

    Conclusión.

    Puede parecer que se ha «empeorado el servicio», ya que antes se servía todo en 24 horas, pero solo sobre el papel. La realidad era otra: al intentar tener producto terminado de todo, se saturaba la capacidad de la fábrica y de los almacenes con referencias que no hacían falta. De tal manera que, de lo que realmente se pedía, siempre faltaba algo.

    Ahora se sabe qué va a faltar y qué no. Ahora hay una mayor certeza y fiabilidad de suministro. Ahora hay una política de catálogo. Es más, en el remoto caso de que se pudiera tener stock de producto terminado de todo, sería tan caro que sería preferible perder a los clientes.

    El departamento comercial dijo que esta política supondría el cierre de la empresa, ya que serían incapaces de vender con estas condiciones. Sin embargo, en cuanto se puso en marcha, sucedió lo siguiente:

    • Algunos clientes dejaron de hacer pedidos.
    • Se fueron a la competencia.
    • La competencia no servía todo en 24 horas de plazo.
    • Y terminaron volviendo a comprarnos.

    Cuando se investigó qué estaba sucediendo antes del establecimiento de estas políticas, se descubrió que los clientes «tan fieles» que creíamos tener compraban los artículos A a la competencia y los C a nosotros, porque la competencia les daba plazos de más de 6 meses o, directamente, no los tenía en catálogo. De tal manera que:

    • A la competencia les compraban el 10 % de las complicaciones que suponía el 60 % de la facturación.
    • Y a nosotros el 50 % de las complicaciones que suponía el 10 % de la facturación.

    Lo que también quedó claro es que, paradójicamente, la política de buen servicio que tenía la empresa fomentaba la infidelidad y hacía la vida más fácil a la competencia, a quienes, evidentemente, hay que reconocer que lo hacían mucho mejor, ya que tenían políticas firmes y claras orientadas al beneficio y a la eficiencia. No critico a la competencia en este caso: lo hacían mejor.

    Ahora las condiciones se han igualado: se sirve mejor, se obtiene más margen y la cartera de clientes, al menos, se mantiene.

    Moraleja.

    Cuestiona siempre el mensaje «si no servimos también los artículos C en 24 horas cerraremos», porque no es verdad: la competencia tampoco lo hace.

    Preguntas frecuentes sobre políticas ABC de suministro:

    ¿Qué son las políticas ABC de suministro?

    Las políticas ABC de suministro son un sistema de clasificación de productos según su importancia en ventas, rotación o impacto en el negocio. A partir de esa clasificación, se define una estrategia distinta de stock, aprovisionamiento y plazo de entrega para cada grupo.

    ¿Cómo ayudan las políticas ABC a reducir inventarios?

    Ayudan a reducir inventarios porque evitan aplicar la misma política de stock a todas las referencias. En lugar de almacenar todo por igual, priorizan disponibilidad en los productos más relevantes y reducen existencias innecesarias en los de menor rotación.

    ¿Por qué no conviene tener stock de todas las referencias?

    Porque mantener stock de todas las referencias inmoviliza recursos, ocupa espacio, incrementa el riesgo de obsolescencia y dificulta la gestión operativa. En muchos casos, intentar servir todo de inmediato empeora la eficiencia global de la fábrica.

    ¿Qué relación hay entre clasificación ABC y nivel de servicio?

    La clasificación ABC permite ajustar el nivel de servicio al comportamiento real de la demanda. Así, los productos más importantes pueden servirse con mayor rapidez, mientras que los de menor rotación se gestionan con plazos distintos sin saturar el sistema.

    ¿Cómo mejora la cadena de suministro con políticas ABC de producto?

    Mejora porque ordena el aprovisionamiento, reduce producto en curso, libera capacidad en almacenes y aumenta la fiabilidad de entrega. También permite tomar decisiones más rentables y coherentes con la demanda real de cada referencia.

  • ¿Por qué todos los pedidos son urgentes?

    ¿Por qué todos los pedidos son urgentes?

    Si interpretas la vocación de servicio como una barra libre, acabarás pagando todas las consumiciones y, además, no podrás prestar un buen servicio.

    Son muchas las ocasiones en las que los gerentes y directores comerciales justifican la interrupción permanente de la producción bajo el pretexto de que la propuesta de valor de la empresa es el servicio. Sostienen que, sin ese nivel de servicio, la empresa no sobreviviría a la competencia.

    Bajo esa premisa, ni más ni menos que la supervivencia, se consienten todo tipo de rupturas de la planificación, interrupciones y cambios de formato no programados. Eso trae como consecuencia principal lo que se lista a continuación:

    • Sobrecostes de producción.
    • Frustración dentro del equipo.
    • Pérdida de capacidad de producción.
    • Lo que causará fallos permanentes de servicio.
    • Y, obviamente, la pérdida de competitividad y de beneficios.

    La urgencia conduce a una interrupción directa y a la imposibilidad de anticipación. Sin anticipación, las incidencias están garantizadas.

    Dirigir así es Antidirigir: es sembrar el caos, cuando la dirección está para reducirlo.

    ¿Cómo empieza todo?

    Empieza cuando la presión comercial se impone al plan de producción:

    • Las planificaciones de producción se rompen constantemente debido a las urgencias que los distintos comerciales generan en las operaciones.
    • Se violan los cauces de información definidos. Los comerciales llaman directamente al jefe de producción y, si no funciona, a los mandos intermedios, pidiendo o rogando que se adelante su pedido.
    • Esto lo hacen 7 personas diferentes a la vez. El responsable de producción acaba haciendo caso “al que mejor llora”. Es decir, se responde más a las presiones que a los planes.
    • Se resuelve un asunto a costa de demorar otros seis, además de generar costes de interrupción que nadie puede cuantificar.
    • Puesto que esto genera una pérdida de capacidad y el resto de las órdenes de trabajo siguen pendientes, pronto aparecerán nuevas urgencias que obligarán a nuevos cambios de trabajo sin haber finalizado el que está en curso.
    • Se genera una nueva pérdida de capacidad, lo que se convierte en un fenómeno endémico. Ya no se planifica; se persigue la urgencia.
    • Pero lo peor de todo es que, debido a la incapacidad para anticipar correctamente las urgencias, lo que se adelante se hará mal con mucha probabilidad. Sin anticipación se garantiza la incidencia.

    Otro causante de interrupciones.

    • A veces, los directores financieros piden adelantar pedidos para facturar antes y así disponer de más liquidez.
    • Director financiero, controller, CFO: adelantar pedidos para facturar antes puede hacer que factures menos el mes siguiente, porque has provocado una interrupción y se perderá capacidad.
    • Para facturar más y facturar antes, necesitas capacidad de producción; suena obvio, lo sé.

    ¿Qué está pasando?

    • Lo que sucede es que, debido a las interrupciones que provoca este “servicio excelente” que queremos prestar, se merma drásticamente la capacidad de producción y la moral.
    • Como consecuencia, se reduce la capacidad de servicio a los clientes.
    • De manera que se produce la paradoja de que, por dar “un buen servicio”, se penaliza la capacidad de prestar bien todos los servicios.

    ¿Cuál es la solución?

    • Ser conscientes del coste de las interrupciones.
    • Ser flexibles con la replanificación, pero inflexibles con la interrupción.
      • Es decir, no iniciar un trabajo hasta finalizar el que está en curso.
      • Implantar la política de NO INTERRUPCIÓN DEL TRABAJO EN CURSO.

    En conclusión.

    Si las operaciones fluyen sin interrupciones provocadas por presiones arbitrarias:

    • Serviremos más pedidos a tiempo.
    • Lo haremos a menor coste.
    • Esto derivará en una tesorería más sana y en una mejor cuenta de resultados.

    Preguntas frecuentes sobre pedidos urgentes:

    ¿Por qué, cuando todo es urgente, el servicio empeora en vez de mejorar?

    Porque la urgencia rompe la planificación y reduce la capacidad real: se cambia de trabajo sin terminar el anterior, se pierde rendimiento debido a cambios de formato y se presentan incidencias por falta de anticipación.

    ¿Qué costes genera la interrupción permanente en la fábrica?

    Sobrecostes de producción (paradas, cambios, retrabajos), frustración y caída de la moral, pérdida de capacidad y, como efecto final, fallos de servicio y pérdida de competitividad.

    ¿Cómo empiezan las urgencias a volverse endémicas?

    Cuando comerciales (y a veces finanzas) saltan los cauces definidos y presionan directamente a producción. El responsable acaba priorizando a “quien mejor llora”; se arregla un pedido a costa de retrasar varios, y aparecen nuevas urgencias por acumulación.

    ¿Por qué la urgencia garantiza incidencias?

    Porque impide anticipar: sin tiempo para preparar materiales, información y medios, se adelanta “como sea” y aumenta la probabilidad de errores, dudas y retrabajos.

    ¿Cuál es la política más efectiva para cortar el ciclo de urgencias?

    Ser flexibles con la replanificación, pero inflexibles con la interrupción: no iniciar un trabajo sin haber finalizado el que está en curso. Implantar la política de NO INTERRUPCIÓN DEL TRABAJO EN CURSO para proteger la capacidad y, paradójicamente, atender más pedidos a tiempo.

  • Criterios de planificación de la producción a medio y largo plazo.

    Criterios de planificación de la producción a medio y largo plazo.

    Planificar con demasiado detalle la producción a medio plazo es una pérdida de tiempo. Esto se debe a que las circunstancias son muy cambiantes. Por eso deberemos optimizar nuestro esfuerzo en cada fase.

    A efectos de planificación, prever lo que ocurrirá dentro de una semana en una sección puede ser tan difícil como prever lo que ocurrirá dentro de un año. Los motivos son los siguientes:

    • La cadena de dependencias entre fases de producción es muy extensa, por lo que lo que ocurre en una fase afecta de forma determinante al resto del proceso.
    • Las incidencias y demoras no previstas ocurren de forma permanente durante la producción.
    • El director comercial puede cambiar de prioridades 3 veces por semana.

    Ejemplo.

    Supongamos que organizo un viaje para visitar a un cliente. El viaje consiste en salir de Torrijos y llegar a Barcelona, donde he quedado con mi cliente. Decidimos cenar juntos, por lo que la hora de llegada al punto de encuentro en la avd. de la Diagonal se fija a las 20:00 horas.

    Para realizar el viaje, decido ir en tren, por lo que planifico los horarios para llegar a tiempo a la hora acordada con mi cliente.

    Tengo que hacer un trasbordo en Madrid y la duración de cada trayecto es de:

    • Torrijos – Madrid: 1 hora.
    • Madrid – Barcelona: 3 horas.

    Planificando el viaje, mi plan es el siguiente:

    • Salgo de Torrijos en tren a las 15:00 horas.
    • La duración del trayecto es de 1 hora, por lo que llego a la estación de Atocha a las 16:00 horas.
    • Tardo 15 minutos en cambiar de tren.
    • Dejo un margen de 5 minutos para realizar el cambio.
    • Salgo en AVE desde Madrid a las 16:20 horas y llego a Barcelona a las 19:20 horas.
    • Planifico 25 minutos de tiempo hasta coger un taxi.
    • A las 19:45 horas tomo el taxi en dirección a Avd. Diagonal.
    • La duración del trayecto es de 15 minutos, por lo que a las 20:00 horas llego al punto de encuentro.

    En principio, con mi planificación no debo tener problemas para llegar a la cita con mi cliente. Pero analicemos qué sucede si los tiempos de algunas etapas no se cumplen.

    Supongamos que el primer tren no cumple con su horario y se retrasa 10 minutos.

    ¿Llegaré 10 minutos más tarde? Veámoslo:

    • Salgo de Torrijos en tren a las 15:00 horas.
    • La duración del trayecto es de 1 hora más los 10 minutos de retraso; llego a la estación de Atocha a las 16:10 horas.
    • Tengo 15 minutos disponibles para hacer el cambio de tren (sin contar los 5 minutos de margen), por lo que llego a la entrada del AVE a las 16:25 horas.
    • He perdido el tren. Tengo que comprar un billete nuevo y esperar al siguiente que sale a las 17:30.
    • La duración del trayecto es de 3 horas, por lo que llego a Barcelona a las 20:30.
    • Tomo el taxi a las 20:55 y llego al punto de encuentro a las 21:10.

    ¿Retrasarme 10 minutos conlleva que el final del proceso se retrase 10 minutos? NO. El retraso ha sido de 1 hora y 10 minutos.

    Supongamos ahora que los trenes cumplen con sus horarios y yo decido ir relajadamente en el desplazamiento para realizar el trasbordo. Me tomo para ello 25 minutos. ¿Qué sucederá? Lo mismo.

    Qué ocurre en un proceso productivo real.

    Ahora, imaginemos que tu proceso tiene 20 fases y 10 almacenes intermedios. ¿Qué consecuencias tendrá, en la entrega final de un producto, la ocurrencia de una incidencia de dos horas en la fase 5? Es sencillamente incalculable.

    A veces, los jueves se planifica en detalle (por horas) para toda la semana siguiente. A este trabajo un técnico puede dedicarle 2 días.

    • Pues bien, el lunes por la tarde este trabajo de planificación ya no sirve.
    • ¿Por qué? Porque habían aparecido incidencias, cambios de prioridad, urgencias y el efecto “pérdida del tren” (un transporte, entrar en una autoclave, túnel de pintura, etc.).

    El problema de lo anterior no es solo que el técnico dedica un tiempo enorme a algo que no funcionará, sino el hecho de que no puede centrarse en el objetivo de la planificación:

    • Que no falten recursos.
    • Que no sobren recursos.
    • Que los mandos intermedios dispongan de información clara acerca de qué hacer y en qué orden cada día:
      • Para anticipar y preparar el trabajo.
      • Para controlar la productividad y la producción.

    Entonces, ¿cómo debe planificarse?

    A medio plazo hay que planificar carga y capacidad:

    • Asignar los recursos necesarios para la producción que se desea realizar durante un periodo determinado.
    • O bien, adaptar la carga a los recursos disponibles.
    • Ajustar carga y capacidad:
      • Si falta carga: hacer productos de stock, adelantar pedidos, etc.
      • Si falta capacidad: incrementar recursos y horas, retrasar los pedidos, etc.
    • En esta fase, el planificador no debe preocuparse por el orden de las diversas tareas en detalle.

    Cuándo hacer la planificación en detalle:

    • Con la carga y la capacidad ya ajustadas, toca repartir el trabajo en detalle.
    • Se programará la producción cada día o, como mucho, cada dos días: secuencia, hora de inicio y recursos asignados.
    • Así, el planificador dedica tiempo a una situación más conocida y probable.
      • Y el cumplimiento de la planificación también será mucho más probable, con una desviación menor.
    • Se programará con los siguientes criterios:
      • Lanzar órdenes hasta saturar la jornada.
      • Cumplir con la producción comprometida.
      • Ambos criterios no se podrán cumplir al 100 %.
      • Aunque el planificador deberá tenerlos como objetivo.
    • La programación será la guía con la que el mando intermedio organizará la sección a su cargo.

    Gestión de los cambios de prioridades y urgencias:

    • Esto es algo totalmente inevitable. Por este motivo, se debe contar con criterios de gestión.
    • La política para este caso será la NO INTERRUPCIÓN DEL TRABAJO EN CURSO.
    • Es decir, no partiré un lote por la mitad; terminaré el que estoy haciendo.
    • Tampoco interrumpiré el desarrollo en la oficina técnica.

    Más importante que la precisión de los cálculos es que dispongas de un modelo de planificación que se adapte a tu casuística y que sea fácil de operar o no se utilizará.

    CUANDO LA PLANIFICACIÓN SE CONVIERTE EN ALGO FARRAGOSO, SENCILLAMENTE, NADIE PLANIFICA.

    Preguntas frecuentes sobre criterios de planificación:

    ¿Por qué planificar la producción “con demasiado detalle” a medio plazo es una pérdida de tiempo?

    Porque el sistema cambia continuamente: incidencias, demoras y cambios de prioridad hacen que un plan horario de toda la semana quede obsoleto muy rápido.

    ¿Qué enseña el ejemplo del viaje (Torrijos–Madrid–Barcelona) sobre la planificación?

    Que un pequeño retraso en una etapa puede provocar una desviación enorme por el efecto de “pérdida del tren”: el retraso no se suma linealmente; se amplifica por dependencias.

    Entonces, ¿cómo se debe planificar a medio plazo?

    En lugar de secuenciar al detalle, hay que planificar la carga y la capacidad: asignar recursos a la producción esperada del periodo o adaptar la carga a los recursos disponibles (adelantar stock/pedidos, mover horas/recursos, retrasar pedidos, etc.).

    ¿Cuándo tiene sentido programar en detalle (secuencia y horas)?

    Cuando ya están ajustadas la carga y la capacidad. La programación detallada debe hacerse cada día o cada dos días, ya que el contexto es mucho más conocido y el cumplimiento será más probable.

    ¿Cómo gestionar cambios de prioridad y urgencias sin destrozar la productividad?

    Con una política clara: NO INTERRUPCIÓN DEL TRABAJO EN CURSO. Replanifica lo que haga falta, pero evita partir lotes o desarrollos a la mitad; terminar lo empezado protege la capacidad y reduce el caos.

  • Condiciones para el cumplimiento de la planificación de la producción.

    Condiciones para el cumplimiento de la planificación de la producción.

    Cuando las planificaciones no se cumplen, lo primero que se suele hacer es buscar una varita mágica:

    • Un nuevo software de planificación.
    • Y un becario que lo gestione.
      • Te adelanto que no va a funcionar.
      • Lo primero que tienes que hacer es crear unas condiciones en las que el cumplimiento de la planificación sea posible.

    Causas técnicas y estructurales que impiden cumplir la planificación.

    Para ello, primero hay que identificar qué causas impiden que la planificación se cumpla.

    Causas técnicas.

    • Para fabricar algo, necesitas medios, materiales e información. Suena muy obvio, pero hay que insistir en:
      • Asegurar la disponibilidad de materiales.
      • Asegurar la información.
      • Asegurar la disponibilidad de máquinas y herramientas.

    Causas estructurales.

    • Por otro lado, están las causas estructurales:
      • Aleatoriedad.
      • Capacidades y medios insuficientes o excesivos.
      • Compromisos de plazo de entrega incumplibles.
      • Falta de conocimiento.
      • Falta de rigor.
      • Falta de cultura de la planificación.

    A partir de aquí, conviene profundizar en varias de estas causas estructurales y en las medidas necesarias para corregirlas.

    Reducir el impacto de la aleatoriedad.

    Entre todas las causas estructurales, la aleatoriedad merece una atención especial, porque existe y es muy determinante en un proceso industrial.

    ¿Por qué un día se fabrican 1054 unidades y, al día siguiente, las mismas personas fabrican solo 381 unidades del mismo producto? Por la suerte. El primer día se alinearon los astros para que todo te saliera bien y el día siguiente sucedió todo lo contrario.

    Has de saber que la idea de que si tiras una moneda al aire 1000 veces, 500 veces saldrá cara y 500 veces saldrá cruz es falsa. Te pueden salir 1000 caras o 1000 cruces. Y si bien la probabilidad es baja, debes cuestionarte si serías capaz de sobrevivir a la ocurrencia de esas 1000 cruces. Para sobrevivir a la aleatoriedad extrema, deberás construir los fundamentos adecuados.

    A esto se suma otra fuente de variabilidad que muchas veces no proviene del mercado, sino de la propia organización: compromisos comerciales irreales asumidos para facilitar la venta, que luego resultan imposibles de cumplir.

    Buenas prácticas para reducir la aleatoriedad.

    Si la aleatoriedad no puede eliminarse por completo, sí puede reducirse su impacto. Para ello, conviene aplicar una serie de prácticas que hagan el sistema más robusto, más predecible y menos dependiente de la improvisación:

    Reducir la complejidad:

    • Un exceso de referencias de baja repetición expone los resultados a una alta aleatoriedad debido a la ausencia de curva de aprendizaje.
    • La variedad de clientes y su personalización también incrementan la probabilidad de error. Cada cliente tiene una percepción distinta de la calidad. Tus productos y tus clientes deben conocerse.
    • Por otra parte, disponer de un amplio catálogo de referencias hace mucho más complejo saber qué es lo que te van a pedir y, por tanto, hacer predicciones:
      • Llevado al extremo, si solo fabricases una cosa, tendrías muy claro qué vas a tener que hacer. En McDonald’s saben que hoy venderán millones de hamburguesas y patatas fritas (y poco más).
      • En cambio, si tienes miles de referencias de producto terminado, dependes de la información  de última hora para saber qué hacer.
    • La dirección deberá simplificar para que la fabricación y el servicio sean más fáciles.

    Disponer de redundancia de máquinas y equipos críticos:

    • Las averías de máquina sucederán siempre en los momentos de mayor producción y necesidad; es lógico (no es la ley de Murphy).
    • Disponer de medios alternativos para estas situaciones es vital.
    • Es preferible tener dos máquinas de 50 uds/hora cada una que una de 100.
    • Igualmente, se deberá disponer de un plan de contingencia para responder a situaciones de este tipo:
      • Talleres en los que nos puedan hacer parte del proceso.
      • Proveedores de los componentes afectados.
      • Etc.

    Implementar amortiguadores de carga y capacidad:

    Para responder a los picos y valles de trabajo imprevistos, se deberá disponer de un protocolo de reacción.

    • Exceso de carga / Déficit de capacidad:
      • Aplicar horas extras.
      • Contratar a personal temporal.
      • Externalizar parte de la producción.
      • Retrasar las operaciones de mantenimiento y los paros no urgentes.
      • Mover recursos polivalentes a los puestos de mayor limitación o cuellos de botella.
      • Dividir la entrega a los clientes: si han pedido 1000 uds., hacer una entrega de 500 ahora y las otras 500 dentro de un mes.
      • Hacer uso de las reservas en el almacén.
      • Contactar con los clientes para intentar retrasar las entregas. En muchos casos, los clientes dirán que pueden esperar; eran los comerciales quienes habían creado una presión innecesaria.
    • Falta de carga / Exceso de capacidad:
      • Reducir la jornada en función de lo que permita el convenio, como la jornada flexible.
      • Dar vacaciones.
      • Fabricar referencias de alta rotación y almacenarlas.
      • Fabricar subconjuntos comunes a diversos productos terminados.
      • Parar la fábrica para realizar mantenimientos de primer nivel.
      • Poner en marcha y asimilar nuevos estándares.
      • Formación y entrenamiento en polivalencia.
      • Movilizar al departamento comercial para aplicar descuentos de última hora en ofertas pendientes de aprobación.
      • Contactar con clientes recurrentes y solicitarles la posibilidad de adelantar las entregas a cambio de buenas condiciones.

    Nótese que todo lo listado de medidas requiere anticipación para ser aplicado:

    • Lo que no funciona es reaccionar con un: jefe, estamos sin trabajo. ¿Qué hacemos ahora?

    Reducir el impacto por urgencias:

    • La finalidad es no tocar la planificación bajo ningún concepto.
    • Se puede disponer de un taller o de máquinas de baja capacidad para realizar trabajos de urgencia.
    • O bien, si las urgencias son cuantificables estadísticamente:
      • Planificar el 75 % de la capacidad para la producción planificada.
      • Y el 25 % restante para las urgencias o para trabajos no planificados.
      • Lo que no funciona es engañarse.

    Anticipar la información:

    • Muchas veces la aleatoriedad no es tal, sino falta de información y de conocimiento:
      • El paro repentino de una máquina puede ser aleatorio, pero si dispusiéramos de un sistema de mantenimiento predictivo, nos habría avisado hace 4 días.
      • Una rotura de stock debida a que no teníamos el inventario bien actualizado.
      • Clientes que piden todo a la vez y saturan nuestra capacidad en un momento muy concreto.
        • Para los clientes no es aleatoriedad porque ya sabían que nos iban a pedir.
    • Por eso podemos contactar con los clientes para anticipar la información:
      • En la mayoría de los casos la tienen.
      • Al contactar con ellos, les facilitarás el trabajo y te informarán con mayor probabilidad.
      • Además, darás muy buena imagen.
      • Los comerciales te dirán que no se puede hacer, pero lo que quieren decir es que no les apetece.
    • Análogamente, pedir información a los comerciales:
      • A veces ya tienen los pedidos, pero generan un retraso en el sistema porque no los transfieren de inmediato.
      • Como me dijo un vendedor: a mí me gusta cargar los pedidos los miércoles.

    Invertir en mantenimiento preventivo y predictivo:

    • Disponer de recambios críticos (y no tan críticos).
    • Anticipar las averías.
    • Formar a todos los implicados en producción, en mantenimiento de primer nivel y en la identificación de señales de fallo.
    • Una empresa mecanizada (casi todas) no puede escatimar en el mantenimiento.
      • No deja de sorprenderme la carencia de medios y recursos destinados al mantenimiento.
      • Mientras en las oficinas se dan ociosidad, reuniones inútiles y ostentación.
      • Quiero decir con esto que sí hay recursos para dotar mejor al departamento de mantenimiento; el problema es que están mal asignados.

    Disponer de stock de componentes críticos:

    • El concepto de Just In Time está muy bien, pero solo en las películas y no precisamente para componentes críticos.
    • Si un componente es crítico, es porque se consume en gran medida en los procesos y productos terminados.
    • De manera que el inventario de estos artículos no resulta arriesgado, ya que siempre se consumirán.
    • El stock tiene un coste, pero también lo tiene una línea parada por falta de componentes.

    Ser coherente en los criterios de la dirección:

    • Mandos y directivos pueden optar por una decisión y, bajo los mismos condicionantes, tomar la contraria al día siguiente.
    • Se deben crear políticas coherentes y claras para ayudar a mantener un criterio estable.
    • Y supervisar que se cumplen.

    Comprometer plazos de entrega viables y coherentes con el proceso.

    Adaptar demanda y capacidades: ajuste de carga y capacidad.

    La aleatoriedad no es la única causa estructural relevante. Otra de las más habituales es el desajuste entre la demanda y la capacidad disponible. Esto ocurre, sobre todo, cuando se intenta responder a una demanda superior a la capacidad disponible y, además, se asumen compromisos de entrega inviables con los clientes.

    En este sentido hay tres posibles líneas de actuación:

    • Reducir las exigencias de los compromisos en cuanto a cantidad, variedad y plazos de entrega.
    • Incrementar los medios y la capacidad de producción para responder a la demanda.
    • O una combinación de las dos.

    Reducir las exigencias de los compromisos:

    • Simplificar:
      • ¿De verdad estamos preparados para servir tantos productos con tantas variantes?
      • Reduce tu catálogo y los opcionales, centrándote en lo poco que supone mucha facturación.
      • La producción será más productiva y con menos errores.
    • Redefinir los compromisos de plazos de entrega:
      • Se da la situación de que tenemos el compromiso de entregar productos, por ejemplo, en 48 horas. Y de cada pedido de 20 líneas que te hacen, solo dispones de 5 artículos, dejando los otros 15 como urgentes, lo que provoca un trastorno en toda la fábrica.
      • Tus clientes ya saben que no respondes en 48 horas, por eso te piden más y crean inflación.
      • ¿Por qué no te rindes a la realidad?
      • Crea un compromiso de plazos acorde con tus capacidades y procesos.
      • Categoriza los plazos por tipo de producto. Hay productos que podrás servir en una semana y otros para los que necesitarás dos meses.

    Incrementar los medios y la capacidad de producción:

    • Hasta cierto punto, el mercado te permitirá reducir las exigencias de respuesta.
    • No obstante, esto tiene un límite. Tendrás que mejorar tu capacidad de respuesta en muchos aspectos.
    • En resumen, puede que necesites equipos más fiables, de mayor capacidad y redundantes.

    Conocimiento para planificar.

    Ahora bien, ninguna de estas decisiones puede tomarse bien sin el conocimiento necesario para planificar. Si en la empresa no se da un conocimiento y una cultura de la planificación que abarquen toda la organización, entonces dará igual todo lo demás.

    Alta dirección:

    • Mentalización sobre la importancia de la planificación.
    • Deberán conocer los conceptos básicos y las implicaciones de no respetar la planificación (esto incluye también a los comerciales).
    • Por medio de este conocimiento podrán dotar de las condiciones materiales y de las políticas necesarias para que las planificaciones se cumplan.
    • Definirán un modelo y aportarán los recursos necesarios para que la planificación no se interrumpa.

    Responsables de producción y/o planificación:

    • Se alinearán con el modelo de la alta dirección.
    • Dominarán el algoritmo de planificación:
      • Calcular la carga y la capacidad.
      • Dimensionar recursos.
      • Aplicar amortiguadores de carga y de capacidad.
      • Secuenciar la producción.
      • Identificar el cuello de botella.
      • Generar las instrucciones para el cumplimiento.
    • Dispondrán de un procedimiento de control del cumplimiento.

    Mandos intermedios:

    • Deberán conocer los principios generales.
    • Dispondrán de buenas prácticas para la asignación y reasignación y solicitud de recursos en caso de perturbaciones imprevistas (que suceden todos los días).
    • Sabrán identificar desviaciones lo antes posible para reaccionar y/o informar a la dirección.
    • Cuanta más autonomía y criterio, mejor.

    Todos los integrantes deberán contar con una sólida cultura de planificación. Esto es la no interrupción de lo planificado y su cumplimiento como pilar estratégico.

    Definición de roles.

    El conocimiento, por sí solo, no basta si no se traduce en responsabilidades claras dentro de la organización.

    Alta dirección:

    • Decidir acerca del dimensionamiento de recursos y de la satisfacción de la demanda: Plan Agregado de Producción.
    • Establecer el modelo de planificación:
      • Gestión de urgencias.
      • Políticas de inventario.
      • Plazos de entrega.
      • Lote mínimo.
      • Priorización de clientes.
    • Supervisar el cumplimiento del modelo de planificación.

    Responsables de producción y/o planificación:

    • Junto con el departamento comercial, aprobar el Plan Maestro de Producción.
    • Facilitar medios, materiales (MRP) e información.
    • Dimensionar recursos: equilibrio de carga y capacidad (MRP II).
      • Planificar turnos.
      • Gestionar los cuellos de botella.
      • Asignar operarios y máquinas.
      • Tomar decisiones de subcontratación.
    • Establecer la secuencia de producción y las prioridades.
    • Reaccionar ante desviaciones e imprevistos:
      • Faltas de material.
      • Averías.
      • Bajas.
      • Picos de demanda.

    Mandos intermedios:

    • Anticipar, supervisar y corregir para cumplir con la planificación en el corto plazo (de 1 a 3 días).
    • Concentrarse en el plan establecido desde la planificación.
    • Controlar el avance.
    • Comunicar desviaciones.

    HAY QUE ORIENTAR A TODA LA DIRECCIÓN Y A LOS RECURSOS AL CUMPLIMIENTO DE LA PLANIFICACIÓN.

    Preguntas frecuentes sobre condiciones para planificar la producción:

    ¿Por qué un nuevo software de planificación no soluciona el incumplimiento?

    Porque el problema suele ser de condiciones de contorno: sin materiales, información y medios disponibles (y sin políticas que protejan el plan), ningún software evita paradas, urgencias e improvisación.

    ¿Cómo se reduce el impacto de la aleatoriedad en un proceso industrial?

    Con palancas prácticas: simplificar referencias y clientes (más repetición y menos errores), disponer de redundancia en equipos críticos, aplicar amortiguadores de carga/capacidad (horas extra, temporales, externalización, stock, vacaciones…), y anticipar información (cliente, comercial, mantenimiento predictivo).

    ¿Qué significa “reducir el impacto por urgencias” sin romper la planificación?

    Crear un canal real para urgencias (taller/máquinas de baja capacidad) o reservar capacidad si son estadísticamente frecuentes (por ejemplo, planificar el 75% para lo previsto y el 25% para lo no planificado). Lo que no funciona es fingir que no existen.

    ¿Qué hago si la demanda supera mi capacidad y vivo en incumplimiento permanente?

    Hay tres caminos (o combinaciones): reducir exigencias (menos variedad/compromisos, plazos realistas por tipología, simplificación), aumentar la capacidad (medios más fiables, redundancia, más recursos) o ambas. Prometer sin capacidad solo genera urgencias y coste.

    ¿Qué roles y qué cultura hacen posible cumplir la planificación?

    • Alta dirección: define políticas (urgencias, inventario, plazos, lote mínimo), dimensiona los recursos y supervisa el cumplimiento.
    • Planificación/producción: domina el “algoritmo” (carga-capacidad, secuencia, cuello de botella, reacción ante desviaciones).
    • Mandos: anticipan, supervisan y corrigen en el horizonte corto (1–3 días), controlan el avance y comunican las desviaciones.

    La clave: una cultura compartida de no interrumpir lo planificado y de sostener criterios coherentes (p. ej., no interrumpir el trabajo en curso y no acepto, no genero, no entrego problemas).

  • El modelo de planificación de la producción.

    El modelo de planificación de la producción.

    Definidas las condiciones necesarias para cumplir la planificación, el siguiente paso es establecer, como política general de la empresa, un modelo de planificación que adapte esas condiciones a la realidad concreta de la empresa.

    ¿Algoritmo de planificación? No, primero el modelo.

    En los términos de búsqueda de Google, veo que muchos usuarios buscan este término. La realidad es que no existe un algoritmo que se adapte a tu modelo de producción y de negocio.

    El algoritmo es el último paso del sistema de planificación. Sé de lo que hablo porque en Zadecon hemos desarrollado muchos simuladores y planificadores y no hay dos iguales.

    Definición del modelo de planificación de la producción.

    Es el conjunto de decisiones estratégicas, políticas, roles y recursos que, en coherencia con la capacidad comercial y las capacidades físicas de la empresa, definen cómo se anticipa, organiza, prioriza y controla el proceso productivo y los compromisos de entrega a los clientes. Además, define los protocolos y recursos destinados a la respuesta a las perturbaciones.

    • Este modelo establece las reglas de juego con las que toda la empresa debe planificar.
    • Tendrá como prioridades la no interrupción del trabajo planificado y el respeto al orden de las entregas.

    Puntos del modelo de planificación.

    Definición de objetivos de planificación:

    • Nivel de servicio.
    • Costes de producción, medidos en utilización de los recursos.

    Compromiso con el mercado:

    • Plazo de entrega para cada familia o tipo de productos.
    • Plazo de entrega fijo (capacidad infinita).
    • Plazo de entrega en función de la cola de trabajo.
    • Capacidad de respuesta ante las urgencias.

    Política de inventarios:

    • Para artículos A, B y C.
    • Para productos terminados, semielaborados y componentes de compra o materias primas.
    • Stock de componentes críticos.

    Tipo y prioridades de planificación:

    • Tipo de planificación:
      • Por remesas y agrupaciones de pedidos.
      • Sin agrupación, se lanza el pedido al entrar.
      • Por secuencia de producción.
    • Definición de qué referencias se planifican para reposición de stock y cuáles bajo pedido del cliente.
    • Criterios de prioridad:
      • Capacidad del cuello de botella.
      • Plazo de entrega.
      • Saturación de recursos.
      • Maximización de la capacidad.

    Definición de cómo se asegura la disponibilidad en el sistema y en el puesto de trabajo de:

    • Medios
    • Materiales
    • Información

    Determinación de entradas y salidas al sistema:

    • Entradas:
      • Pedidos.
      • Previsiones.
      • Reposición de almacén.
      • Recursos disponibles.
      • Reservas de capacidad.
      • Supuestos de eficiencia y utilización.
    • Salidas:
      • Saturación de equipos.
      • Fechas de entrega.
      • Secuencia.
      • Recomendaciones.
      • Órdenes de producción y organización de recursos.

    Organización de recursos detallada:

    • Recursos fijos en cada centro de trabajo o polivalentes según la carga de trabajo.
    • Velocidades de línea fijas con recursos fijos o células flexibles con distintos tipos de equilibrado.
    • Definición de las horas de inicio y fin de cada trabajo.
    • Asignación de tareas por operario o por centro de trabajo.
    • Asignación de recursos a tareas auxiliares en caso de falta de carga de trabajo.
    • Creación de una plantilla para asignar y organizar los recursos y cumplir con la planificación.

    Conocimiento y establecimiento de los plazos del proceso:

    • Transferencia del pedido con toda la información por parte de comercial.
    • Desarrollo en la oficina técnica.
    • Aprovisionamientos.
    • Fabricación.
    • Subcontratación.
    • Montaje.
    • Plazo total.

    Adopción de amortiguadores de carga y de capacidad.

    Reservas de capacidad para urgencias e imprevistos:

    • Talleres paralelos.
    • Asignación de una parte de la capacidad a lo no planificado.
    • Dotación de máquinas y equipos ante averías o sobrecargas de trabajo.

    Políticas de validación de las urgencias.

    Políticas de no interrupción y de validación de excepciones.

    Políticas de transferencia ágil de la información.

    Definiciones de roles y responsabilidades:

    • Alta dirección.
    • Departamento comercial.
    • Aprovisionamiento.
    • Planificador.
    • Mandos intermedios.

    Determinación de qué queda fijado de antemano y qué se deja a la decisión de los intervinientes.

    Sistema de alertas y protocolos de reacción ante desviaciones.

    ¿Existe acuerdo en la empresa sobre este modelo?

    ¿Estáis ya de acuerdo en vuestra empresa (entre gerencia, fabricación y ventas) sobre todos los puntos anteriores?

    • Lo más probable es que no.
    • Por tanto, la planificación en tu empresa se resolverá a base de reuniones, presiones y cambios de prioridad.
    • Cada vez que eso ocurra, la capacidad de producción se reducirá drásticamente y la planificación dejará de cumplirse.

    Un modelo de planificación debe definir:

    • La forma en que gobernamos nuestros recursos.
    • La forma en que reaccionamos a las circunstancias.

    Preguntas frecuentes sobre modelo de planificación:

    ¿Qué es un “modelo de planificación” y en qué se diferencia de un algoritmo?

    El modelo es el conjunto de decisiones, políticas, roles y recursos que definen cómo se planifica y reacciona ante perturbaciones. El algoritmo (o herramienta) viene después y se adapta a ese modelo, no al revés.

    ¿Qué objetivos debe fijar un modelo de planificación?

    Como mínimo, dos: nivel de servicio (cumplimiento de entregas) y coste de producción, medido por la utilización de recursos. Sin esos objetivos, cada área optimiza “lo suyo” y el plan se rompe.

    ¿Cómo se define el compromiso con el mercado (en cuanto a plazos de entrega)?

    Decidiendo si habrá plazos por familia/tipología, plazo fijo “a capacidad infinita” (peligroso si no hay control) o plazos según la cola de trabajo; y estableciendo, además, una política explícita de respuesta a urgencias.

    ¿Qué decisiones de inventario deben quedar registradas en el modelo de planificación?

    Políticas para artículos A/B/C y para producto terminado, semielaborado y compras/materias primas, incluyendo el stock de componentes críticos. Esto condiciona la estabilidad, las roturas y la capacidad real.

    ¿Cómo se gestionan las urgencias e imprevistos sin destrozar la planificación?

    Con reservas de capacidad (parte del plan dedicada a “no planificado”), talleres paralelos o recursos redundantes, más políticas de validación de urgencias y una regla central: no interrumpir lo planificado, con excepciones claras y validadas.

  • Causas estructurales de incumplimiento en la planificación de la producción.

    Causas estructurales de incumplimiento en la planificación de la producción.

    Las causas tratadas en el artículo sobre fallos de anticipación y fallos durante la ejecución son efecto de otras causas de tipo estructural:

    • Aleatoriedad fuera de control.
    • Capacidades y medios insuficientes o excesivos.
    • Falta de:
      • Conocimiento.
      • Rigor.
      • Cultura de la planificación (estar excesivamente/exclusivamente centrado en la ejecución).
    • Boicot comercial por desconocimiento y desconfianza hacia el modelo.

    Recordemos qué es el incumplimiento de la planificación:

    • Incumplir con la fecha de entrega (esto está bastante claro).
    • Y/o utilizar más recursos de los planificados, es decir, incurrir en sobrecostes, algo que a menudo se pasa por alto.

    Principales causas estructurales de incumplimiento.

    A continuación, desarrollamos las principales causas estructurales de incumplimiento:

    No se asume la importancia de la planificación:

    • No se planifica o se planifica sin rigor:
      • Puede darse porque no se sabe planificar.
      • O porque se considera un esfuerzo inútil, ya que nadie va a esforzarse por cumplir la planificación, e incluso puede llegar a boicotearla.
    • Los responsables de la planificación tienen muchos más proyectos que atender y no tienen tiempo para hacer bien su trabajo.
    • Se puede hacer una planificación con todo el rigor y justo después de ser lanzada, cambiarse todas las prioridades:
      • El departamento comercial se atribuye la facultad de planificar las entregas.
      • Sin rigor ni análisis, todo depende de las presiones de los clientes.
      • La planificación es permanentemente boicoteada por quienes se quejan de que no funciona.
        • ¿Ves? ¡El sistema de planificación no funciona! Por eso tengo que adelantar los pedidos e interrumpir con urgencias.
        • Primero lo rompes y luego te quejas de que está roto.
      • Y una dirección sin criterio se lo consiente.
    • El responsable de planificación no tiene la autoridad suficiente.

    No se dispone de un modelo ni un algoritmo de planificación adecuados:

    • En ausencia de un modelo propio, se utiliza el módulo de planificación incorporado por defecto en el ERP.
      • Eso, en la mayoría de los casos, no funciona.
      • Como consecuencia, se vuelve a cambiar de ERP, sin haber resuelto el problema de fondo.

    La herramienta y el método de planificación no son ágiles:

    • Cada cambio exige un esfuerzo excesivo.
      • Entonces deja de utilizarse y no se replanifica ante los cambios, que siempre acaban apareciendo.
      • Se prefiere tirar de la intuición y de las reuniones.
      • O bien, replanificamos debido a presiones comerciales.

    Mal dimensionamiento de fábrica:

    • Esto provoca que sobren o falten recursos para la demanda existente.

    Incremento abrupto de la carga de trabajo:

    • Entrada de pedidos urgentes.
    • Compromisos de entrega incumplibles.
    • Aparición de demanda de productos especiales para los que el equipo no tiene experiencia ni curva de aprendizaje, de modo que lo que parecía requerir un tiempo X acaba exigiendo 3X.
      • Y, mientras tanto, se deja de atender y se retrasa el producto de alta rotación destinado a los clientes importantes.
    • Reprocesos por falta de calidad.
    • Producción muy conectada a una demanda muy fluctuante (ausencia de amortiguadores):
      • Caso extremo: un restaurante.
        • De ahí la idea de “pesadilla” en la cocina.
        • El Just In Time está sobrevalorado y, si no, que pregunten a cocineros y camareros.

    Pérdidas de capacidad de producción no planificadas:

    • Pérdidas de disponibilidad:
      • Excesos de cambios de formato y de contexto: lotes de producción por debajo de los lotes mínimos viables, cambios de prioridades y de urgencias.
      • Interrupciones por incidencias: averías, faltas de materiales y componentes, faltas de herramientas e información.
    • Absentismo.
    • Pérdidas de rendimiento (causadas por todo lo anterior):
      • Bajo desempeño y falta de motivación del operario.
      • Baja velocidad de las máquinas debido a problemas de mantenimiento o de configuración.
      • Subactividad por exceso de capacidad y tiempos muertos.

    Subestimación del tiempo que se tarda en producir:

    • No se conocen los tiempos estándar ni su desviación media por incidencias.
    • Hay una alta dispersión en los tiempos de fabricación de un mismo producto.
      • Revisa los fichajes de distintos días y turnos y verás que es así.
      • Entonces, los cálculos de capacidad son erróneos.
    • La falta de estándares y métodos provoca una elevada dispersión temporal. Cada operario hace el trabajo a su manera: el método determina el tiempo.
    • Consultores Lean calculan el tiempo estándar mediante el consenso en reuniones de kaizen y top ten: RARA VEZ ACIERTAN.

    Subestimación del plazo de entrega y del lead time de los procesos:

    • Se comprometen plazos que, según el proceso, resultan incumplibles.
    • Se confunde el plazo de entrega con el de fabricación.

    Desconocimiento del cuello de botella:

    • No se identifica o no se dispone de capacidad de ajuste sobre él.

    Exceso de complejidad:

    • Variantes, opciones y personalización totalmente abiertas.
    • Multitud de referencias de las que se fabrica muy poco.
    • Número elevado de componentes (por eso siempre hay faltantes).
    • Multitud de clientes, cada uno con sus condicionantes.
    • Exceso de personalización de los servicios y productos.
      • En tales condiciones, estandarizar resulta imposible.

    Ausencia de planes de contingencia:

    • No existen recursos ni planes preparados para imprevistos.

    Demoras en la transferencia de información:

    • Pedidos enviados con información incompleta por parte del comercial.
    • Tiempo dedicado a aclarar qué quiere el cliente por parte de los responsables de cargar los pedidos o de la oficina técnica, que tiene que hacer el desarrollo.
    • Información que llega tarde a fábrica como consecuencia de lo anterior, reduciendo el plazo real de producción.
    • Similar a lo anterior, se presentan retrasos en el aprovisionamiento debido a demoras en los despieces y en las listas de componentes.
    • Comunicación tardía de los cambios en la demanda.

    Cuello de botella en las decisiones por exceso de centralización:

    • Las modificaciones de los clientes se comunican tarde a producción.
    • Los mandos intermedios o supervisores no tienen autonomía para ajustar detalles del plan en su área, y deben esperar validaciones largas.
    • Cada ajuste o cambio debe escalar hasta la dirección.

    Falta de coordinación entre departamentos:

    • A veces se dispone de la información, pero los departamentos estancos no la comparten con agilidad con el resto del proceso.
    • Cada departamento intenta cumplir y maximizar su parte a costa del incumplimiento total.
    • No hay acceso a la información. Siempre hay alguien que la dosifica y ralentiza las decisiones: espera, para ese dato que me pides tenemos que hacer una reunión.
    • Esto demora las decisiones y consume tiempo.

    Factores externos:

    • Proveedores que incumplen los plazos o entregan materiales defectuosos.
    • Demoras de los transportes.
    • Volatilidad de los precios que provoca bloqueos.
    • Clientes a los que se les consiente todo y que rompen la planificación de forma constante.

    Falta de formación y polivalencia del personal:

    • Cuando el equipo no está preparado para manejar imprevistos o no dispone de habilidades transversales, se producen cuellos de botella más pronunciados.
    • Esto provoca que tengamos recursos totalmente saturados que no entregan a tiempo y, a pocos metros, recursos ociosos que no pueden o no quieren ayudarles.
    • Las empresas con una cultura de la polivalencia gozan de una ventaja competitiva.

    Conclusión.

    Son tantas las perturbaciones que pueden romper nuestra planificación que podría decirse que es imposible cumplirla, por lo que deberemos hacer un replanteamiento:

    • La cuestión debería centrarse, más bien, en el impacto real de la desviación y en su magnitud.
    • De manera que nos tendremos que centrar en los efectos (que es lo que de verdad nos importa) más que en las causas.
    • En las próximas entregas, trataremos de cómo ser menos vulnerables a las perturbaciones que pueden ocurrir.
    • Y la reducción de dicha vulnerabilidad deberá ser una prioridad absoluta para la dirección.
    • La dirección tiene la responsabilidad de desarrollar un modelo de producción planificable con un rango de fiabilidad determinado.

    LA FALTA DE CONTROL EN LA PLANIFICACIÓN ES UN SÍNTOMA DE AUSENCIA DE GOBIERNO.

    Preguntas frecuentes sobre fallos en la planificación:

    ¿Qué significa realmente “incumplir la planificación” (más allá de entregar tarde)?

    También es incumplimiento cuando se usan más recursos de los planificados. Es decir, cuando se incurre en sobrecostes, aunque “se llegue” a la fecha.

    ¿Cuáles son las principales causas estructurales del incumplimiento de la planificación?

    Aleatoriedad fuera de control, falta de rigor y de cultura de planificación, capacidades mal dimensionadas, ausencia de estándares y de tiempos fiables, exceso de complejidad (variantes, clientes, componentes) y falta de autoridad del responsable de planificación.

    ¿Por qué el departamento comercial suele “romper” la planificación?

    Porque desconfía del modelo (o lo desconoce) y se atribuye a sí mismo la facultad de planificar por presión del cliente, introduciendo urgencias y cambiando prioridades. El efecto típico: primero se rompe el plan y luego se concluye que “planificar no funciona”.

    ¿Qué papel desempeña la complejidad en la pérdida de fiabilidad del plan?

    La complejidad (muchas referencias, opciones abiertas, baja repetibilidad) hace que estandarizar sea casi imposible, aumenten los faltantes y las aclaraciones, y crezca la dispersión de tiempos. Con esa variabilidad, los cálculos de capacidad resultan erróneos.

    ¿Cómo se vuelve una empresa “menos vulnerable” a las perturbaciones?

    Priorizando el gobierno del sistema: modelo/algoritmo de planificación adecuado (no el “por defecto” del ERP), procesos ágiles de replanificación, planes de contingencia, control del cuello de botella, reducción de urgencias e interrupciones y mejora de estándares (método/tiempos) para reducir la dispersión.

  • Causas directas o técnicas de incumplimiento de la planificación de la producción.

    Causas directas o técnicas de incumplimiento de la planificación de la producción.

    Recordemos qué es el incumplimiento de la planificación:

    • Incumplir con la fecha de entrega (esto está bastante claro).
    • Y/o utilizar más recursos de los planificados, es decir, incurrir en sobrecostes, algo que a menudo se pasa por alto.

    A menudo confundimos producir con realizar transformaciones físicas en materiales, ensamblajes y componentes. Pero que sea la parte más visible no significa que sea la única ni la más importante. Con la suficiente anticipación se debe dotar y preparar todo lo que será necesario el día de la transformación física de unos determinados materiales y componentes:

    • De hecho, estos materiales y componentes serán necesarios.
    • También, será necesaria la información para saber cómo los quiere el cliente y cómo deben hacerse.
    • Necesitaremos que los medios y las máquinas estén a punto para fabricar con calidad y productividad.
    • Preparar medios, materiales e información puede exigir más energía y tiempo que la propia fabricación.
    • Cuando tus operarios bien experimentados disponen de lo anterior, suelen tener muy pocos problemas o ninguno. “Solo” necesitarías una supervisión que minimizara el riesgo de error.

    Por qué ocurre: interrupciones.

    Entonces ¿qué puede hacer que una planificación se incumpla?

    • Las múltiples interrupciones en el flujo de trabajo de cada interviniente en producción.
    • ¿Cuáles son las causas de estas interrupciones?
      • Fallos de anticipación.
      • Fallos durante la ejecución.

    A este tipo de alteraciones las llamamos incidencias:

    Cosa que se produce en el transcurso de un asunto y que repercute en él alterándolo o interrumpiéndolo.

    A continuación, desarrollaremos cada grupo de causas:

    Fallos de anticipación.

    Tendremos estas incidencias:

    • Falta de:
      • Materiales y componentes.
      • Falta de herramientas.
      • Información correcta.
      • (O exceso de) recursos.
    • Averías de máquinas.
    • Problemas de calidad.
    • Condiciones de trabajo inadecuadas.

    Fallos durante la ejecución.

    Los fallos durante la ejecución se deben a la falta de formación del operario, a la falta de supervisión y a los fallos de anticipación. Como resultado, durante la ejecución acaba saliendo todo lo que se ha hecho mal.

    Tendremos estas incidencias:

    • Condiciones de trabajo inadecuadas.
    • Infidelidad al método de trabajo.
    • Ociosidad.
    • Ausencias en el puesto.
    • Excesos de cambios de formato.
    • Errores de ejecución.

    Toda incidencia provoca una interrupción. Toda interrupción alarga el tiempo de ejecución. Y ese aumento del tiempo acaba traduciéndose en el incumplimiento de la planificación. En resumen, una tarea prevista para 2 horas acaba requiriendo 3.

    Qué forma adoptan las interrupciones para cada tipo de incidencia.

    Empecemos por las que son comunes a todo tipo de incidencia y representan el mayor daño.

    Interrupciones comunes a todas las incidencias:

    • Pérdida de:
      • Foco por parte de la dirección y los mandos.
      • Motivación.
      • Autonomía.
    • Incremento de la necesidad de coordinación sin aportar valor.
    • Creación de más urgencias e incidencias debido a la improvisación.

    Ahora, por tipo de incidencia…

    Falta de materiales:

    • Paradas por la espera de los materiales.
    • Búsquedas en el almacén y consultas hasta confirmar que, efectivamente, el componente no está.
    • Gestiones para envíos urgentes y presiones.
    • Sustitución del faltante por otro componente no óptimo.
    • Gestiones con los clientes para solicitar el cambio.
    • Cambio forzoso de orden de producción (en caso de no localizar el faltante):
      • Ubicación del trabajo en curso en otro lugar para dejar libre el área de trabajo.
      • Gestión del semielaborado cuando corresponda retomarlo.
      • Cambios de formato.
      • Aprovisionamiento de componentes para la nueva orden.
      • Replanificación improvisada, lo que acarreará más problemas.

    Falta de información:

    • Consultas a los encargados y viajes a la oficina técnica.
    • Cálculo y deducción de información en el puesto de trabajo.
    • Reprocesos por una inspección tardía.
    • Llegada al cliente de errores de ejecución no detectados, en el peor de los casos.

    Averías:

    • Detención completa de la producción hasta la reparación de la avería.
    • Descompensación del ritmo entre procesos consecutivos.
    • Inactividad de los operarios mientras se resuelve la avería.
    • Desmotivación y pérdida de concentración.
    • Reorganización de la programación o reasignación de personal.
    • Producción de piezas defectuosas antes de que se detecte el problema.

    Falta de herramientas (o herramientas inadecuadas):

    • Tiempo muerto buscando herramientas.
    • Improvisación de medios: el uso de herramientas inadecuadas genera más errores, retrabajos e incluso riesgos para la seguridad.
    • Desperdicio de tiempo global debido a la acumulación de pequeñas pérdidas repetidas a lo largo del día o entre varias personas.

    Falta de planificación de la calidad:

    • Retrabajos.
    • Paradas para resolver no conformidades.
    • Decisiones improvisadas.
    • Sobreinspección por pérdida de confianza.

    Se debe definir qué es la planificación de la calidad:

    • Definir criterios claros desde el diseño del producto.
    • Establecer puntos de control y métodos de inspección en la fuente del error.
    • Estandarizar procesos para evitar variabilidad.
    • Formar al personal en lo que se espera que haga bien desde el principio (calidad en origen).
    • Definir las especificaciones de producción y de materiales.
    • Dotar y especificar herramientas y utillajes.

    Falta de planificación de recursos:

    • Es la incidencia más silenciosa.
    • No parece que pase nada grave, pero:
      • Si hay un exceso de recursos, se produce subactividad.
      • Si hay un déficit, se producirán incumplimientos.
    • Aunque pueden ocurrir las dos cosas: el exceso de recursos (con sus sobrecostes) y los incumplimientos en las entregas.

    Urgencias:

    • Paralización del trabajo en curso.
    • Cambios de formato no previstos.
    • Debido a la improvisación: falta de materiales, medios e información para la nueva orden de producción.
      • Por tanto, improductividad en la nueva orden de trabajo.
    • Gestión del trabajo que quedó semielaborado.

    Acerca de la productividad de la dirección.

    Puede parecer que mandos, directivos y responsables de mantenimiento trabajan intensamente para resolver estas incidencias, pero esto no significa, ni mucho menos, que sean productivos.

    Se dice que los tipos de trabajo que hay son:

    • Trabajos individuales.
    • Trabajos de coordinación.
    • Trabajos de reflexión.

    Pero a lo anterior hay que añadir otra categoría: trabajos de resolución de incidencias.

    • Consumen más tiempo que todas las tareas de valor añadido juntas.
    • Dan lugar a una dinámica de trabajo reactiva, de “apagar fuegos”.
    • No aportan valor edificante ni para la persona ni para la empresa.

    Hacer algo bien y con suficiente anticipación tiene un coste en tiempo. Si tienes que resolverlo de forma improvisada y después de una incidencia, ese coste se multiplica por 10 o por 20, y además con un resultado mucho peor que si hubieras podido trabajar con serenidad.

    Por eso, el directivo que se anticipa vive mucho más tranquilo y es mucho más productivo.

    La planificación de la producción determina:

    • Las entregas a los clientes (internos o externos).
    • El coste al que se harán estas entregas.

    De tal manera que constituye un factor crítico para la competitividad.

    Preguntas frecuentes sobre incumplimiento de la planificación:

    ¿Qué significa realmente “incumplir la planificación” en fábrica?

    No solo es entregar tarde. También es usar más recursos de los previstos (sobrecostes): por ejemplo, planear 2 horas y acabar tardando 3 por interrupciones e improvisación.

    ¿Cuál es la causa principal del incumplimiento de la planificación?

    Las interrupciones en el flujo de trabajo de las personas que intervienen en la producción. Y esas interrupciones provienen de dos fuentes: fallos de anticipación y fallos durante la ejecución (incidencias).

    ¿Qué incidencias típicas se deben a fallos de anticipación?

    Falta de materiales y componentes, falta de herramientas, averías de máquinas, falta de información correcta, problemas de calidad, falta o exceso de recursos y condiciones de trabajo inadecuadas.

    ¿Cómo se “materializa” una incidencia en pérdidas reales de productividad?

    En paradas por espera, búsquedas y consultas, replanificación improvisada, cambios de formato, retrabajos, sobreinspección por pérdida de confianza y desmotivación. Además, se pierde el foco directivo y aumenta la coordinación sin valor.

    ¿Por qué “apagar fuegos” no es productividad directiva?

    Porque la resolución de incidencias consume más tiempo que las tareas de valor añadido juntas. El artículo sostiene que hacer algo bien con anticipación cuesta poco, pero resolverlo improvisando tras una incidencia puede costar 10–20 veces más en tiempo, estrés y coste total.

  • Conceptos básicos de la planificación de la producción.

    Conceptos básicos de la planificación de la producción.

    La planificación de la producción es gobernar:

    • Gobernar la reacción a las circunstancias.
    • Gobernar nuestros recursos.

    Conceptos previos.

    La planificación de la producción determina:

    • Las entregas a los clientes (internos o externos).
    • El coste al que se harán estas entregas.

    De tal manera que constituye un factor determinante de la competitividad.

    ¿Qué debe tener en cuenta la planificación?

    • Nivel 1 – Lo que sabemos:
      • Carga de trabajo: mix de producción pendiente, pedidos, etc.
      • Plazos de entrega.
      • Capacidad disponible.
    • Nivel 2 – Lo que NO sabemos:
      • Averías de máquina.
      • Un repunte del absentismo.
      • Urgencias de clientes y reprocesos.
      • Un fallo de suministro crítico.
      • Un periodo de baja demanda.
      • Un pico de demanda fuera de la norma.
      • Una caída inesperada de la demanda.
      • Es decir, cambios no previstos en la carga de trabajo, la capacidad o los plazos de entrega.

    Si te quedas en el Nivel 1, la planificación no sobrevivirá al primer encuentro con la realidad.

    ¿Qué hace la función de planificación?

    • En el ámbito de lo conocido – Nivel 1:
      • Proponer:
        • La dotación de los recursos necesarios.
        • El orden o la secuencia de producción.
    • En el ámbito de lo aleatorio (imprevistos) – Nivel 2:
      • Desarrolla los protocolos de reacción ante las perturbaciones de carga y de capacidad.
      • Se dota de los recursos para poder responder a dicha aleatoriedad.

    Las planificaciones no suelen funcionar.

    La causa es simple: no se suele pasar del nivel 1.

    Ilusoriamente pensamos… esta vez todo irá bien.

    Me atrevo a afirmar que, en la historia de la dirección de empresas, nunca se le dio tan poca importancia y se atendió tan mal a una función tan determinante.

    Es una práctica común en las empresas: cuando las planificaciones fallan persistentemente, se intenta resolver creando la figura de un responsable de planificación, algo necesario, pero que acaba siendo un chivo expiatorio; mientras que otros, como el departamento comercial, cambian las prioridades a su antojo.

    La planificación y su cumplimiento son responsabilidad de toda la organización, y hacen falta políticas muy robustas que sean respetadas por todos; cualquier perturbación, incluso pequeña, llevará al incumplimiento.

    La planificación se divide en dos grandes partes:

    • Creación de las condiciones por parte de la dirección.
    • El proceso de planificación y simulación (dirigido a los técnicos de planificación y de producción).

    Planificar es muy difícil.

    Porque siempre caminas entre dos extremos: falta de recursos o exceso de recursos.

    • Con recursos insuficientes, se sirve mal al cliente.
    • Si hay recursos en exceso, incurres en sobrecostes:
      • Por eso, planificar es una de las funciones más complejas e importantes dentro de la empresa, y por ello hay que prestarle mucha atención y no improvisar nunca ni el momento ni la cantidad de recursos que asignamos.
      • Además, de manera impredecible, la demanda y la capacidad también fluctúan.

    ¿Qué consecuencias tiene la falta de planificación?

    • El incumplimiento en las entregas a los clientes.
    • Sobrecostes de producción derivados de una mala utilización de los recursos disponibles.
      • Es un claro factor de pérdida de competitividad.
      • De hecho, puede ocurrir que exista un sobredimensionamiento de recursos y que, además, no se cumpla con las entregas.

    ¿En qué se diferencia una industria de un taller?

    La diferencia, en el fondo, radica en el grado de estabilidad del sistema:

    • Se podría decir que una industria planifica y hace cumplir lo planificado dentro de unos límites de dispersión bajos.
    • Un taller padece incidencias y cambia de trabajos de manera permanente, lo que hace imposible el cumplimiento de la planificación.

    Una planificación de la producción rigurosa mejora la toma de decisiones.

    Porque te permite decidir con datos y no por intuición:

    • ¿Puedo aceptar más pedidos?
    • ¿Tengo que contratar a más personal?
    • ¿Ejercemos más presión comercial en el mercado para cubrir nuestra capacidad?
    • ¿Invertimos en un cuello de botella?

    La planificación permite trabajar con anticipación:

    • Si creo una urgencia o adelanto un pedido de forma abrupta, es muy probable que algo salga mal porque no habré tenido tiempo de anticipar los materiales o la información necesarios.
    • Si se anticipa lo suficiente, se podrá dotar al puesto de medios, materiales e información.
    • Esto se traducirá en una reducción de las incidencias y las interrupciones, lo que facilitará el cumplimiento de la planificación.

    Planificar no tiene nada de intuitivo.

    A falta de un sistema riguroso de planificación y cálculo de la carga y la capacidad de trabajo, se tomarán decisiones intuitivas o bien bajo la presión.

    • Esto genera enormes sobrecostes por recursos ociosos, a la vez que incumplimientos.
    • Solemos asociar nuestro nivel de carga de trabajo con la sensación de presión y angustia que sentimos en un momento dado:
      • Nos creemos que estamos hasta arriba y hacemos horas extras un sábado para ver cómo el lunes el personal está sin trabajo.
      • Ampliamos la plantilla cuando lo único que había que hacer era reorganizar los recursos y mover algunas fechas (ahora no sabemos qué hacer con tanta gente).
      • Se rechazan pedidos porque creemos que estamos saturados, cuando en realidad sucede lo contrario.
      • O al revés, se aceptarán pedidos y fechas imposibles porque un comercial nos diga que se trata de un cliente muy importante al que no podemos fallar.
    • Asociamos la carga de trabajo total del día con el pico de estrés de un momento, por breve que haya sido.      
    • Nuestra mente no sabe cuantificar el factor tiempo. Por eso, la planificación requiere método, mucha reflexión y cuantificación cuando sea posible.
    • Todo el tiempo dedicado a planificar derivará en una mejor organización de todos los recursos y en una mejora del servicio al cliente.
    • Cada hora de anticipación se traducirá en 100 horas ahorradas de problemas en el futuro.
    • Y aquí surge otro factor totalmente antiintuitivo: los problemas que se han evitado no se ven. Entonces sucede que, cuando una persona se anticipa mucho, se la considera alarmista y poco productiva:
      • Pero mírale… ¿Qué hace todo el día?
    • Por eso solemos vivir apagando fuegos; requiere poco esfuerzo intelectual y está mejor visto. Todo son ventajas. En cambio, anticiparse exige pensar, y eso es muy duro.
    • Las personas previsoras son como un héroe anónimo.

    Planificar es gobernar.

    Dada la importancia de la planificación, la responsabilidad de su cumplimiento debe recaer sobre un puesto con autoridad que la haga cumplir. De lo contrario, será sistemáticamente boicoteada.

    SON POCAS LAS EMPRESAS QUE LE DAN A LA PLANIFICACIÓN LA IMPORTANCIA QUE TIENE.

    POR ESO GOZAN DE UNA VENTAJA COMPETITIVA.

    PLANIFICAR ES GOBERNAR.

    La planificación de la producción determina:

    • Las entregas a los clientes (internos o externos).
    • El coste al que se harán estas entregas.

    De tal manera que constituye un factor crítico para la competitividad.

    Preguntas frecuentes sobre planificación de la producción:

    ¿Qué significa “planificar es gobernar” en producción?

    Que planificar no es hacer un calendario: es gobernar los recursos (personas, máquinas, turnos) y la reacción ante lo que cambia (averías, absentismo, urgencias, fallos de suministro).

    ¿Qué determina realmente la planificación de la producción?

    Dos cosas: las entregas al cliente (interno o externo) y el coste de esas entregas. Por eso impacta directamente en la competitividad.

    ¿Por qué la mayoría de las planificaciones “no sobreviven a la realidad”?

    Porque se quedan en lo conocido (carga, plazos y capacidad) y no desarrollan el “nivel 2”: protocolos y recursos para gestionar imprevistos como averías, repuntes de absentismo, urgencias o reprocesos.

    ¿Qué consecuencias tiene una mala planificación (o falta de planificación)?

    Incumplimientos de entrega y sobrecostes por la mala utilización de recursos. Incluso puede ocurrir lo peor: estar sobredimensionado y aun así servir mal.

    ¿Quién es responsable de cumplir con la planificación?

    Toda la organización. Tener un planificador ayuda, pero sin políticas robustas respetadas por todos (especialmente cuando se cambian prioridades), el plan se boicotea y el planificador acaba siendo “chivo expiatorio”.

  • Planificar es antiintuitivo.

    Planificar es antiintuitivo.

    A falta de un sistema riguroso de cálculo y planificación de la carga y la capacidad de trabajo, se tomarán decisiones intuitivas o bien bajo los efectos de la presión psicológica.

    Esto genera enormes sobrecostes por recursos ociosos, a la vez que incumplimientos.

    Solemos asociar nuestro nivel de carga de trabajo a la sensación de presión y angustia que sentimos en un momento dado:

    • Nos creemos que estamos hasta arriba y hacemos horas extras un sábado para ver cómo el lunes el personal está sin trabajo.
    • Te quedas hasta tarde un día para adelantar trabajo y, al día siguiente, te ves ocioso.
    • Ampliamos la plantilla cuando lo único que había que hacer era reorganizar los recursos y mover algunas fechas (ahora no sabemos qué hacer con tanta gente).
    • Se rechazan pedidos porque creemos que estamos saturados, cuando en realidad sucede lo contrario.
    • O al revés, se aceptarán pedidos y fechas imposibles porque un comercial nos diga que se trata de un cliente muy importante al que no podemos fallar.

    Asociamos la carga de trabajo total del día con el pico de estrés de un momento, por breve que haya sido.      

    Nuestra mente no sabe cuantificar el factor tiempo; por eso, la planificación requiere método, mucha reflexión y cuantificación cuando sea posible.

    Todo el tiempo dedicado a planificar derivará en una mejor organización de todos los recursos y en una mejora del servicio al cliente.

    Cada hora de anticipación se traducirá en 100 horas ahorradas de problemas en el futuro.

    Y aquí surge otro factor totalmente antiintuitivo: los problemas que se han evitado no se ven. Entonces sucede que, cuando una persona se anticipa mucho, se la considera pesada y poco productiva:

    • Pero mírale… ¿Qué hace todo el día?

    Por eso solemos vivir apagando fuegos; requiere poco esfuerzo intelectual y está mejor visto. Todo son ventajas. En cambio, anticiparse exige pensar, y eso es muy duro.

    Las personas previsoras son como un héroe anónimo:

    • Nadie valora a quien evitó un problema, porque no se ve.
    • Se enaltece a quien resuelve incidencias que nunca deberían haber sucedido.

    Preguntas frecuentes sobre planificación de carga y capacidad:

    ¿Por qué planificar “no tiene nada de intuitivo”?

    Porque solemos medir la carga por el pico de estrés del momento, no por el total de trabajo y el tiempo disponible. Sin cálculo ni método, se decide por sensación o por presión.

    ¿Qué errores típicos se cometen al planificar por intuición?

    Hacer horas extra “por si acaso” y luego estar ociosos; ampliar la plantilla cuando bastaba reordenar recursos; rechazar pedidos creyendo que hay saturación; o aceptar fechas imposibles por presión comercial.

    ¿Cómo diferenciar “estar hasta arriba” de “estar estresado”?

    El estrés puede provenir de incidencias y desorganización, aunque la carga real sea asumible. La carga se cuantifica (tareas, tiempos, capacidad); el estrés es una señal, no una medida.

    ¿Por qué anticiparse parece “poco productivo” en muchas empresas?

    Porque los problemas evitados no se ven. Se valora más al que apaga fuegos (que nunca deberían existir) que al que previene, aunque prevenir ahorre muchísimo tiempo y dinero.

    ¿Qué beneficios aporta dedicar tiempo a planificar?

    Mejor organización de recursos, menos sobrecostes por ociosidad o por urgencias, mayor cumplimiento de fechas y mejor servicio al cliente. La anticipación reduce drásticamente los problemas futuros.

  • Lote óptimo, rango óptimo y lote mínimo.

    Lote óptimo, rango óptimo y lote mínimo.

    El lote óptimo es un valor único que no siempre tiene por qué ser el más conveniente para el reaprovisionamiento o la fabricación en nuestra industria.

    Para poder determinar qué es lo que más nos interesa, debemos conocer cómo se conforma y evoluciona el coste total de aprovisionamiento. De este modo, además de disponer de un valor numérico, dispondremos de criterio para tomar las decisiones más adecuadas.

    El lote óptimo.

    Qué es el lote óptimo.

    El lote óptimo es aquel para el que la suma de los costes de cambio de formato y los costes de almacenaje de una referencia es mínima. Es decir, el lote óptimo es el lote que deriva en un coste mínimo de aprovisionamiento.

    El coste total de aprovisionamiento es la suma del coste de reaprovisionamiento o preparación y del coste de almacenamiento.

    Hasta aquí no hay nada nuevo. Lo que sí es nuevo, aunque suene obvio, es que el lote óptimo debe estar bien calculado. Esto implica dos aspectos clave:

    1. No solo deben considerarse los costes del capital inmovilizado; también hay que tener en cuenta los costes del volumen ocupado. Aunque resulte evidente, se hace esta advertencia porque, normalmente, la bibliografía no aporta un modelo de cálculo del coste del volumen, o incluso se obvia.
    2. Hay que llevar a coste directo de almacenaje todo aquello que realmente lo sea, y no tratarlo como un coste indirecto o gasto general.
      • Para ampliar información sobre este punto, se puede consultar el artículo Coste de almacenaje, valor y volumen.

    Conviene decir algo que resulta muy obvio, pero que mi experiencia me ha demostrado que hay que repetir:

    1. Si produzco mediante lotes por encima del óptimo, surgirá un sobrecoste de almacenaje.
    2. Si produzco mediante lotes por debajo del óptimo, surgirá un sobrecoste por cambio de formato.
    3. Es decir: el error no se compensa, se suma.

    Veamos gráficamente estas dos situaciones:

    1. En el caso de lanzar un lote inferior al lote óptimo ocurre lo siguiente:
    lote inferior

    2. En el caso de lanzar un lote superior al lote óptimo, ocurre lo siguiente:

    lote superior

    En definitiva, cualquier lote distinto del lote óptimo genera un coste de aprovisionamiento superior al mínimo, es decir, sobrecostes.

    Cómo se determina el lote óptimo.

    Es importante recordar y asimilar de forma permanente la fórmula que determina el lote óptimo:

    fórmula lote óptimo

    Donde:

    • Dm: demanda media en el periodo de estudio.
    • Cp: coste de reaprovisionamiento (o preparación) de un nuevo lote.
    • Cs: coste de mantenimiento de stock o coste de almacenaje.

    Es fundamental comprender totalmente el significado de esta fórmula y cómo influyen sus variables en el resultado. A continuación, analizaremos cada una de ellas.

    Demanda media (Dm):

    • Al estar en el numerador, un aumento de la demanda media implicará un aumento del lote óptimo.
      • Por ejemplo, si la demanda de una referencia se duplica, el lote óptimo no se duplicará, sino que aumentará en raíz de dos.
    • Esto sucede porque, si la demanda aumenta, el stock rota más rápido. Al estar menos tiempo almacenadas, las unidades generan un menor coste de mantenimiento, lo que permite pedir lotes mayores y compensar mejor el coste de las preparaciones.
    • Análogamente, si la demanda disminuye, el lote óptimo también debe reducirse.

    Coste de reaprovisionamiento o preparación (Cp):

    • Cuanto mayor sea el coste de cambio de utillajes o el coste de transporte, mayor deberá ser el lote de producción o de pedido.
    • Por ello, reducir el tiempo de cambio de utillajes (por ejemplo, mediante la aplicación de un SMED) resulta especialmente conveniente, ya que disminuye el coste de preparación.
    • De este modo, cuanto menor sea dicho coste de preparación, menor será también el lote óptimo.
    • Por tanto, reducir los costes de preparación siempre es deseable y hay que trabajar en reducirlos de forma permanente.

    Coste de almacenaje (Cs):

    • Si se reduce el coste financiero de las pólizas de crédito o el precio del alquiler de la nave destinada a almacén, el coste del almacenaje disminuye.
    • Como consecuencia, el lote óptimo aumenta.
    • Por el contrario, si suben los intereses de las pólizas, mantener existencias se encarece y la ecuación indicaría que conviene trabajar con lotes más pequeños.
    • En este sentido, absolutamente siempre interesa bajar los costes de mantenimiento, y permanentemente interesa renegociar los intereses a la baja y reducir el espacio de nave ocupada como almacén o el precio de su alquiler.

    Ideas clave sobre el lote óptimo.

    La empresa debe reducir siempre sus costes. En el caso de los costes asociados al stock, tanto los de preparación como los de mantenimiento. La variación de estos parámetros alterará el lote óptimo, aumentando su tamaño en unos casos y reduciéndolo en otros.

    El lote que genera el menor coste de aprovisionamiento es el lote óptimo. Es, por tanto, el tamaño de lote que debe perseguirse.

    Ahora bien, si el lote óptimo es el que debe perseguirse, ¿por qué interesa que dicho lote sea cada vez menor? Porque cuanto más bajo es, mayor es la sincronización entre la producción y la demanda.

    El rango óptimo.

    Qué es el rango óptimo.

    En la práctica, lo que en realidad sucede es que la curva del coste de aprovisionamiento no es tan pronunciada como se muestra en los gráficos anteriores.

    Esto implica que desviarse a izquierda o derecha del lote óptimo no genera un impacto tan grande en costes como podría parecer. Así es como se muestra en los libros, con fines pedagógicos, para que se pueda apreciar de un modo más claro el coste de cada componente y el punto óptimo.

    Para que la curva fuese tan pronunciada, el coste de almacenaje tendría que ser muy alto con respecto al coste de preparación. Es decir, una relación Cs/Cp elevada.

    En los análisis reales:

    • La línea azul oscura representa el coste de adquisición por unidad.
    • La línea azul clara representa el coste de almacenamiento por unidad.
    • La línea naranja representa el coste total por unidad, suma del coste de adquisición y del coste de almacenamiento.
    palo de hockey

    Como se puede observar, a partir de cierto punto de la curva (que denominaremos “palo de hockey”), situado en torno a las 2.000 unidades, el coste crece de manera muy suave. Llamamos “palo de hockey” al punto a partir del cual la pendiente de la curva se aplana y el coste pasa a variar de forma cada vez menos intensa.

    En este caso, el lote óptimo está en 4.345 unidades, pero hay un incremento de costes muy pequeño al movernos bastantes unidades a izquierda y derecha de dicho punto.

    Cómo se determina el rango óptimo.

    Podemos definir un porcentaje de desviación admisible respecto al lote óptimo. Por ejemplo, si en este caso se considera óptimo todo lote cuyo coste no supere en más de un 1 % el coste mínimo, el rango óptimo podría situarse entre 2.000 y 6.800 unidades.

    Esto tiene implicaciones importantes, ya que nos permite escoger, dentro del rango óptimo, un valor más ajustado a nuestras condiciones. Algunos ejemplos son los siguientes:

    • Si el tamaño de mi almacén es pequeño, podré fabricar en lotes de 2.000 unidades en lugar de 4.345 (lote óptimo) sin tener un elevado coste por ello.
    • Si, en el momento de la producción, la fábrica presenta ociosidad, puedo elegir un lote más elevado dentro del rango óptimo sin asumir grandes sobrecostes.
    • Si existe sobrecarga de trabajo, puede ser preferible optar por lotes más pequeños para atender mejor a los clientes y repartir con mayor agilidad la producción entre distintas referencias.
    • Si debe cumplirse una secuencia de producción determinada (por ejemplo, fabricar cada 20 días todas las referencias de una línea), puede fijarse el lote en función de la demanda prevista para ese periodo. En estos casos, trabajar con el rango óptimo ofrece más margen de ajuste que ceñirse estrictamente al lote óptimo teórico.

    Para apreciar esta idea con mayor claridad, a continuación se muestra un gráfico con una pendiente más pronunciada, en el que los límites del rango óptimo se fijan en función del porcentaje de sobrecoste que se esté dispuesto a asumir respecto al lote óptimo:

    rango óptimo

    Ideas clave sobre el rango óptimo.

    La ecuación de los costes de almacenaje y aprovisionamiento y su derivada en forma de lote óptimo no contemplan ni pueden contemplar las decenas de condicionantes que tiene nuestra fábrica:

    • Tamaño del almacén.
    • Limitaciones financieras.
    • Convivencia con otras referencias.
    • Demanda de los clientes.
    • Ociosidad.
    • Sobrecarga de trabajo.
    • Etc.

    Por este motivo, el planificador de la producción debe poder decidir el tamaño de los lotes dentro de unos rangos, para adaptarlos a las condiciones concretas de cada situación.

    El lote mínimo.

    Qué es el lote mínimo.

    Ahora, imaginemos que no trabajamos para suministrar un almacén propio, sino que fabricamos lotes bajo pedido a los clientes. En este caso, el lote óptimo no tiene cabida en nuestro análisis. Hay que servir el lote que nos pide el cliente.

    A este respecto, todo industrial debe conocer esta fórmula de los costes en función del tamaño del lote, aunque no siempre ocurra así:

    coste por unidad

    Lo más científico y preciso sería asignar un precio al cliente en función del resultado de la fórmula anterior. Sin embargo, la complejidad del proceso comercial hace que, en muchas ocasiones, esto no sea posible. En tales casos, hay que establecer un lote mínimo. Al fin y al cabo, ¿acaso no fijan también tus proveedores lotes mínimos?

    Cómo se determina el lote mínimo.

    El coste unitario en función del tamaño del lote presenta una forma como la que se muestra en el siguiente gráfico:

    palo de hockey lote mínimo

    Retomando la idea del “palo de hockey”, para no incurrir en sobrecostes derivados del prorrateo de los costes de preparación en cada unidad fabricada, el lote mínimo deberá situarse a la derecha de dicho punto.

    Por debajo de ese umbral, la empresa deberá fijar un precio para sus productos en el que la repercusión del coste de preparación tenga un peso elevado.

    Preguntas frecuentes sobre lote óptimo:

    ¿Qué es el lote óptimo?

    Es el tamaño de lote que minimiza la suma entre los costes de cambio de formato o reaprovisionamiento y los costes de almacenaje, dando lugar al menor coste total de aprovisionamiento.

    ¿Qué pasa si fabrico por encima o por debajo del lote óptimo?

    Si produces por encima del óptimo, aumenta el sobrecoste de almacenaje; si produces por debajo, aumenta el sobrecoste por cambios de formato o preparación. El artículo insiste en que el error no se compensa, sino que se suma.

    ¿Por qué no siempre conviene trabajar exactamente con el lote óptimo?

    Porque en la práctica existen condicionantes de fábrica que la fórmula no recoge por completo, como espacio de almacén, limitaciones financieras, convivencia entre referencias, ociosidad, sobrecarga y necesidades de servicio al cliente. Por eso el artículo propone trabajar también con un rango óptimo.

    ¿Qué es el rango óptimo?

    Es un intervalo de tamaños de lote alrededor del lote óptimo que mantiene un sobrecoste muy pequeño respecto al coste mínimo. Ese margen permite adaptar la producción a las necesidades reales de la planta sin penalización económica relevante.

    ¿Qué es el lote mínimo y cuándo debe aplicarse?

    El lote mínimo se utiliza especialmente cuando se fabrica bajo pedido y no tiene sentido aplicar directamente el lote óptimo. Debe fijarse en un punto donde el coste unitario no se dispare por el reparto de los costes de preparación, es decir, a la derecha del llamado “palo de hockey”.