Categoría: Liderazgo de equipos

  • Cómo reducir el estrés en la empresa sin perder competitividad.

    Cómo reducir el estrés en la empresa sin perder competitividad.

    Un factor imprescindible para reducir el estrés laboral en la empresa sin perder competitividad es que cada uno haga su parte y no sobrecargue ni envenene a los demás.

    Cómo lograr una empresa más sana y competitiva.

    Paso 1 – Identifica a quienes no aportan y a los mandos tóxicos.

    Los reconocerás de la siguiente forma:

    • Convocan muchas reuniones de las que no se obtiene ninguna decisión productiva, salvo más confusión.
    • Cuando están de vacaciones o de baja, el ambiente laboral es más agradable y las cosas funcionan mejor.
    • Mientras otros trabajan, ellos difunden rumores y fomentan la toxicidad. Les sobra tiempo para hacerlo porque trabajan poco y, encima, tienen envidia de quienes mejoran y hacen cosas.
    • Aprovechan cualquier error ajeno para magnificarlo.
      • El caso es que nunca están cuando y donde sucede el error para evitarlo (saben cómo escaquearse).
      • Por eso todo acaba siendo culpa de otro.
      • Y por eso, no son supervisores: SON INQUISIDORES.
    • Cuando entran en un espacio determinado, todo el mundo se pone nervioso.
    • En los momentos difíciles en que hay que arrimar mucho el hombro, nunca están disponibles para ayudar.
    • Montan un escándalo por una gestión mal hecha (por otros) cuyo sobrecoste ha sido de 90 euros (por un envío urgente, por ejemplo). No hacen el cálculo de que esa confrontación absurda ha costado 3.000 euros en pérdidas de tiempo y desmotivación.
    • Si algún error es suyo, culpan a otro.
    • Además, magnifican sus escasas aportaciones y hacen perder tiempo al intentar demostrar que todo se resolvió gracias a ellos.
    • Suelen ser altaneros y poco empáticos.

    Paso 2 – Elige.

    • Sustituye a este grupo por personas normales que estén dispuestas a trabajar y a no cargar de trabajo a los demás (cuidado: nada de superestrellas).
    • O bien, asume el esfuerzo por cambiar su actitud mediante formación, mentalización, seguimiento y confrontación permanentes.
    • Mi recomendación es una mezcla de los dos puntos anteriores:
      • Preferiblemente formar y reconducir.
      • Cuando no haya cambio real, la sustitución será la mejor opción.

    Mi experiencia me indica que cuando en las empresas se mantiene la cultura de hacer cada uno su parte, el trabajo fluye y los resultados también.

    Además, se genera un ambiente de seriedad, exigencia y respeto.

    En conclusión:

    NO HACE FALTA EXIGIRSE EN EXCESO.

     CON QUE CADA UNO HAGA SU PARTE, ES SUFICIENTE.

    RECUERDA: LOS PRIVILEGIOS INJUSTIFICADOS SIEMPRE TERMINAN RECAYENDO SOBRE EL ESFUERZO DE OTROS.

    Preguntas frecuentes sobre estrés laboral:

    ¿Se puede reducir el estrés sin bajar la exigencia ni la competitividad?

    Sí: el artículo sostiene que el estrés crónico reduce el rendimiento. Cuando cada persona hace su parte y no traslada problemas a otros, el trabajo fluye mejor y la empresa puede ser exigente sin “vivir en tensión”.

    ¿Cómo identificar a un mando tóxico en el día a día?

    Por señales claras: muchas reuniones sin decisiones; se respira mejor cuando no está; difunde rumores; magnifica errores ajenos, pero no está para evitarlos; “inquisidor” en vez de supervisor; y genera nerviosismo al entrar.

    ¿Por qué las reuniones improductivas aumentan el estrés?

    Porque añaden carga mental y pérdida de tiempo sin resolver el trabajo real. El resultado es más urgencia, más interrupciones y más fricción entre las personas.

    ¿Qué opciones hay cuando detectas perfiles tóxicos?

    Dos vías: reconducir con formación, seguimiento y confrontación (si hay margen real de cambio) y, si son recalcitrantes, sustituirlos. El texto recomienda una combinación, priorizando la reconducción y reservando la sustitución para los casos más duros.

    ¿Qué cultura propone el artículo para reducir el estrés estructural?

    Una cultura de seriedad y respeto donde cada uno cumple su parte sin privilegios a costa del trabajo de otros: menos ruido, menos culpabilización y más responsabilidad práctica.

  • Liderazgo real y antiliderazgo, también real.

    Liderazgo real y antiliderazgo, también real.

    Todos los métodos happy flower de motivación solo son una forma más de toxicidad y de sacarte dinero.

    Son como un suflé. Pasados cinco minutos de la sesión de coaching (de esas de “vamos chicos, nosotros podemos”), la pregunta que queda es: ¿y ahora qué?

    La respuesta es que nos quedamos peor de lo que estábamos.

    Veamos qué dice Peter Drucker en El ejecutivo eficaz al respecto:

    El ejecutivo que en una organización mantiene buenas relaciones humanas no lo hace porque posea un talento especial para la gente, sino porque se consagra a su contribución en el trabajo y a sus relaciones con los demás. Por consiguiente, sus relaciones con los demás son productivas, que es la única definición válida de unas buenas relaciones humanas.

    Los sentimientos cordiales y las bellas palabras carecen de sentido y son, a decir verdad, una falsa fachada que oculta actitudes miserables, si no se logra éxito en lo que, al fin y al cabo, es una relación basada en el esfuerzo y el trabajo.

    Por el contrario, alguna palabra áspera no perturbará una relación que rinde buenos resultados y satisfacciones a quienes la cultivan.

    Peter Drucker, El ejecutivo eficaz

    Es decir, la única forma de liderar a un equipo, motivarlo y ganarte su respeto es hacer bien tu parte:

    • Trabajar con rigor.
    • Anticiparte a los problemas.
    • Supervisar y corregir formando y enseñando de manera permanente.
      • Todos los días, enseñar algo durante las operaciones.
      • Así, todos a quienes enseñes te respetarán para siempre.

    La comunicación sana no se fuerza.

    Olvídate de fomentar la comunicación:

    • Pon la intención de hacer bien las cosas y no tendrás que forzarla.
    • Enseña de forma permanente.
    • La comunicación sana surgirá sola.

    Preguntas frecuentes sobre liderazgo de equipos:

    ¿Qué es el “antiliderazgo” según el artículo?

    Es vender motivación vacía (coaching de euforia, frases bonitas) sin aportar método, rigor ni resultados. Dura minutos y deja al equipo peor: con más frustración y cero dirección práctica.

    ¿Por qué los métodos “happy flower” pueden ser tóxicos?

    Porque sustituyen el trabajo real por la emocionalidad: prometen cambio sin mejorar el sistema (problemas, medios, estándares). Eso convierte la motivación en manipulación y en desgaste.

    ¿Cuál es la base del liderazgo real?

    Hacer bien tu parte: trabajar con rigor, anticiparte a los problemas y dedicarte a tu contribución. El respeto no se pide: se gana cuando el equipo obtiene resultados sostenidos.

    ¿Cómo se lidera en el día a día sin discursos?

    Con presencia y oficio: supervisar y corregir, formar, enseñar algo cada día durante las operaciones y reforzar el estándar. La autoridad nace de ayudar a que el trabajo salga bien.

    ¿Por qué el artículo dice “olvídate de fomentar la comunicación”?

    Porque la comunicación sana es consecuencia. Si pones intención de hacer las cosas bien (método, estándares, enseñanza), la confianza y el intercambio útil aparecen por sí solos, sin “forzarlos” con dinámicas artificiales.

  • La supervisión, esa gran desconocida.

    La supervisión, esa gran desconocida.

    Solo se hace lo que se supervisa.

    ¿Por qué?

    • Porque se dan 200 instrucciones al día.
    • Hay que seguir más de 500 estándares.
    • Las personas reciben 100 correos al día (los cuales, en su mayoría, están solo en copia y pasan de ellos y, cuando están dirigidos a ellos, también pasan).
    • Además, hay un sistema de comunicaciones internas y grupos de WhatsApp.
    • Sencillamente, es imposible atender y cumplir con todo lo anterior.
    • Solo se hará aquello en lo que el líder esté centrado.
    • Luego puedes decir:
      • He insistido muchas veces en que…
      • Lo he repetido en numerosas ocasiones…
    • De acuerdo… pero no has bajado a supervisarlo ni una sola vez.
    • Así que no te sorprendas: la responsabilidad es tuya.

    Lo que nos enseñan los autores sobre la supervisión.

    A este respecto, Peter Drucker, en El ejecutivo eficaz, nos cuenta una anécdota:

    Cuando el general Eisenhower fue elegido, Harry S. Truman dijo: “Pobre Ike, cuando era general, daba una orden y esta era cumplida. Ahora se sentará en ese gran despacho, dará órdenes y no pasará nada”.

    La razón por la cual “no pasará nada” no es, sin embargo, que un general tenga más autoridad que un presidente, sino que los organismos militares saben desde hace tiempo el fútil destino que espera a todas las órdenes. Por eso idearon el sistema para verificar su cumplimiento.

    Comprendieron que el feedback más seguro consiste en ver uno mismo lo que pasa; los informes —únicos elementos que maneja habitualmente un presidente— no ayudan mucho. Todos los militares saben desde hace mucho tiempo que el oficial que da una orden ha de comprobar por sí mismo su cumplimiento… Jamás confía en lo que le dice el subalterno a quien le dio la orden. Y no porque desconfíe de este, sino que, por experiencia, ha aprendido a dudar de las comunicaciones.

    Peter Drucker, El ejecutivo eficaz

    Aunque varios siglos antes, René Descartes enuncia los 4 preceptos de su Discurso del método, siendo el primero:

    No admitir jamás como verdadera ninguna cosa que no conociera evidentemente ser tal, es decir, evitar cuidadosamente la precipitación o la prevención y no comprender en mis juicios sino lo que se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que yo no tuviera ninguna ocasión de ponerlo en duda.

    René Descartes, Discurso del método

    Efectivamente, Descartes considera que, para acercarse a sus objetivos y evitar el error, lo primero que debe hacer es tener evidencia de todo lo que supone y, de no tenerla, deberá dudar.

    Pero no se trata solo de hacer que las cosas se hagan o de controlar; se trata de que se hagan bien. En este sentido, Rensis Likert, director del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan, concluye lo siguiente:

    … estudió los efectos de diferentes supervisores sobre la productividad de las personas a su cargo y descubrió que existía una correlación significativa entre una producción alta y una supervisión que ayudara a los operarios a realizar bien su trabajo y a obtener tanto su propia satisfacción como la consecución de los objetivos del departamento.      

    Rensis Likert

    La supervisión es algo más que controlar.

    Es la mejor formación que se puede recibir e impartir.

    Una supervisión orientada a la enseñanza es la forma más cercana de instruir y dirigir a tus colaboradores.

    A este respecto, cito un extracto de un artículo de EL PAÍS:

    Los profesionales con iniciativa y talento aceptan la evaluación. No la supervisión. Piden respeto a su autonomía y que les traten como adultos. Esa es la teoría.

    En la práctica, un estudio de Gallup sobre el grado de satisfacción de los empleados de grandes compañías de EE. UU. arroja que el 76% da importancia a la personalidad, capacidad y actitudes de su supervisor directo. Si es alguien competente, con buen trato y tienen sintonía, tienden a ser felices. Si no, sus rutinas pueden convertirse en un infierno. Solo el 11% atribuye esa importancia a los altos directivos o a los propietarios. Quizás el discurso de la horizontalidad obvia algo sustancial: los buenos supervisores crean valor y prescindir de ellos puede no ser una buena idea.

    Miquel Echarri, “El problemático fin del jefe intermedio”, ICON (EL PAÍS), 27/05/2023.

    Y es que un buen supervisor te libera de frustración e inseguridades.

    ¿Por qué es tan importante que nos supervisen?

    Estas son las razones principales:

    • Porque se necesita una visión panorámica y perspectiva. De hecho, supervisión significa VISIÓN SUPERIOR.
    • Porque la visión del que hace algo es estrecha, la visión del que supervisa debe ser más amplia y tener en cuenta más factores.
      • El que hace algo confunde la tarea con la finalidad.
      • Un supervisor debe tener más claro qué se persigue y tomar mejores decisiones.
    • Porque no es lo mismo hacer un trabajo que revisar cómo está, las neuronas implicadas son distintas:
      • La capacidad de autoinspección de una persona es muy limitada. Es agotador para el cerebro.
      • No es lo mismo tener los recursos y la atención dedicados a hacer algo que a revisarlo.
        • Pero ¿cómo se te ha podido pasar esto?
        • Porque estaba haciéndolo.
      • Nuestra capacidad de atención es muy limitada. Por eso hay que observar desde distintos niveles.

    De hecho, no te lo dicen, pero la gente no odia su trabajo; odia cómo se la dirige y se acaban yendo por su jefe. Y es que trabajar sin saber si lo estás haciendo bien o mal, sin corrección, es realmente frustrante.

    ¿Cómo reducir las no calidades en más del 50 %?

    Permite que los mandos intermedios desempeñen su trabajo durante más del 75 % de su jornada laboral. Esto es:

    • ANTICIPAR las condiciones de trabajo.
    • SUPERVISAR la ejecución de los trabajos.
    • Y CORREGIR las desviaciones mientras que enseñan al operario.

    Para ello, deberás liberarles de:

    • Descargar camiones.
    • Atender el teléfono de los comerciales que puentean el proceso.
    • Reuniones que no valen para nada.
    • Burocracia y correos con copia a otras 8 personas.

    Es notable la mejora que se consigue cuando el mando tiene tiempo para hacer estas tareas:

    • Permite realizar al menos 4 ciclos de supervisión al día en todas las tareas a su cargo.
    • Aunque no disponga de una lista de chequeo, que sería lo ideal, sí cuenta con amplio conocimiento y se dará cuenta de tareas que se están ejecutando erróneamente.
    • Las corregirá y evitará que el error avance.
    • Te aseguro que se ganará el sueldo en cada ciclo, porque siempre encontrará algo que no se esté haciendo correctamente.
    • Porque el coste de los errores es alto y recuperar el promedio después resulta muy difícil.
    • Por lo tanto, el mando debe estar siempre evitando el error y enseñando.
    • También mejora de forma llamativa la motivación y el desempeño de los operarios por el hecho de sentirse supervisados y, por ello, con la seguridad de que están haciendo las cosas bien.

    Además, la supervisión efectiva es imprescindible porque:

    1. Tú no puedes transferir en una orden o especificación toda la información y los datos necesarios para hacer la tarea.
    2. Aunque pudieras, las condiciones de contorno son tan cambiantes que tendrías que dar instrucciones para reajustarlas.
    3. Y, aunque lo anterior no sucediese, habría que supervisar por los problemas de comunicación entre emisor y receptor:
      • Lo que pienso es diferente de lo que digo.
      • Lo que digo es diferente de lo que oye.
      • Lo que oye es diferente de lo que entiende.
      • Puede que no sepa hacer el trabajo tal y como tú quieres.
    4. Es el único sistema fiable de transferencia de la cultura de la empresa.

    Como punto final de este artículo, quisiera añadir que la supervisión deberá contar con un componente muy alto de observación directa y entrevistas a quienes realizan el trabajo. Detrás de una pantalla mirando indicadores, te perderás muchas cosas.

    Preguntas frecuentes sobre supervisión en planta:

    ¿Por qué “solo se hace lo que se supervisa”?

    Porque en el día a día hay demasiadas instrucciones, estándares, correos electrónicos y canales internos. Es imposible cumplir todo a la vez: la gente prioriza lo que el líder revisa y refuerza con su presencia y su seguimiento.

    ¿Supervisar es controlar o formar?

    Es mucho más que controlar: una supervisión orientada a la enseñanza es la formación más efectiva en planta, porque corrige desviaciones en el momento y refuerza el estándar mientras se trabaja.

    ¿Por qué es tan importante que alguien nos supervise?

    Porque el ejecutor tiene una visión estrecha y su capacidad de autoinspección es limitada (la atención y la energía van a “hacer”, no a “revisar”). Supervisar aporta perspectiva, evita errores y reduce la frustración de trabajar sin retroalimentación.

    ¿Qué deberían hacer los mandos intermedios la mayor parte del tiempo?

    Tres cosas: anticipar las condiciones de trabajo (medios, materiales, información), supervisar la ejecución y corregir las desviaciones enseñando al operario. Si no pueden dedicar la mayor parte de su jornada a esto, el sistema se degrada.

    ¿Cómo mejorar la calidad y la motivación con una supervisión efectiva?

    Liberando al mando de tareas que lo sacan del puesto (descargar camiones, “puentes” de comerciales, reuniones inútiles, burocracia y correos) para que haga varios ciclos diarios de supervisión: detecta errores antes de que avancen, baja las no calidades y aumenta la seguridad psicológica del equipo (“lo estamos haciendo bien”).

  • La importancia de la confrontación.

    La importancia de la confrontación.

    Tanto la ausencia de confrontación como el exceso tienen efectos totalmente destructivos para la organización y la moral de las personas.

    A continuación, voy a regalarte unas buenas prácticas que cambiarán tu vida.

    Ausencia de confrontación.

    Podría afirmar que hay fábricas en las que más del 50 % de su improductividad se debe a la falta de confrontación.

    Mis clientes me preguntan:

    • ¿Por qué entran 20 minutos más tarde y se detienen mucho antes?
    • ¿Por qué los descansos se alargan?
    • ¿Por qué hay ausencias del puesto?
    • ¿Por qué provocan defectos más que conocidos y reiteran malas prácticas?
    • ¡¿Por qué pasa todo esto?!

    Y mi respuesta suele ser clara:

    ¡Porque puede pasar! ¡Porque aquí nadie confronta!

    Y es que la confrontación no está al alcance de cualquiera, y mucho menos confrontar bien.

    Causas de la ausencia de confrontación.

    Las causas son muchas:

    • Somos del mismo pueblo o vamos y venimos en el mismo coche.
    • Yo antes era uno de ellos.
    • Ya hay dos personas que no me hablan porque un día les confronté.
    • Después de confrontar:
      • Nos sentimos muy mal.
      • Nos damos cuenta de que quizás nos hemos equivocado de persona y de causa.
      • Nos queda un importante desgaste emocional.
    • Pero la causa raíz de todo es que no sabemos confrontar.

    Exceso de confrontación (o mala confrontación).

    La llamaremos CONFRONTACIÓN TÓXICA.

    También podemos vernos en la situación contraria. Cada vez son más los clientes que me llaman desde el departamento de prevención por la cantidad de confrontación y toxicidad, lo que está derivando en un exceso de absentismo, rotación de personas y baja productividad.

    Las causas de la confrontación tóxica son:

    • Una mala dirección en general, la sensación de que no hay nadie al mando.
      • Esto provoca un exceso de incidencias y errores.
      • Que, a su vez, provoca estrés.
    • Entonces, a falta de un liderazgo visible, las personas harán todo lo posible por sobrevivir y tenderán a culpar a otros de lo que sea que suceda.
      • Lo que deriva en una cultura del miedo y de la culpa.
    • El mando intermedio no sabe confrontar y dice las cosas a voces y con muy malas formas.
    • Las personas afectadas por lo anterior duermen mal y se mantienen en tensión hasta que, en cierto punto, estallan.
    • Pero es que, a su vez, el mando también se siente inseguro y sus superiores no le ayudan, presionándole para alcanzar objetivos para los que no le dan los medios.
    • En resumen, el problema se explica por dos causas principales:
      • REINA EL CAOS Y SOBREVIVE EL MÁS FUERTE (TÓXICO).
      • NO SABEMOS CONFRONTAR.

    Aprender a confrontar – Buenas prácticas.

    1. Asume que, si lideras un equipo, vas a tener que confrontar. Si no, renuncia ya.
    2. Confrontar es algo muy serio que tendrás que hacer muy bien. Una confrontación no es un impulso; se prepara y se anticipa con tiempo y en frío.
    3. Antes de confrontar a alguien, confróntate a ti mismo:
      • ¿Tengo evidencias del hecho?
      • ¿Tiene consecuencias significativas como para merecer una confrontación?
      • ¿Estoy seguro de que el confrontado es el responsable?
      • ¿Tenía los medios y la información correctos?
      • ¿Le supervisé como es debido?
      • ¿Conozco la causa raíz?
      • ¿He reunido todos los hechos?
      • ¿Voy a confrontar a esa persona por hechos objetivos o porque me cae mal y he decidido cargar contra ella?
    4. Durante la confrontación:
      • Hazlo en privado o se sentirá humillado.
      • El confrontado puede perder los papeles. Tú no.
        • Piensa que es normal que se altere; se está sintiendo amenazado y atacado.
        • En el momento en que vea que tú no levantas la voz, él se irá calmando.
      • Muéstrale los hechos y las evidencias.
      • Muéstrale las consecuencias de estos hechos.
      • Fórmale y motívale para que no vuelva a pasar.
    5. Haz seguimiento de la evolución del confrontado.
    6. Y, si procede, ponle un apercibimiento.

    Como has podido ver, confrontar es algo más que dar voces y descalificar a alguien.

    Cuando ensayes esto antes de confrontar, verás que no te cuesta tanto.

    CONFRONTAR ES TODO UN OFICIO.

    Y HACERLO BIEN, UNA FUENTE DE PRESTIGIO.

    Preguntas frecuentes sobre confrontación efectiva:

    ¿Qué es “confrontar” en una empresa industrial?

    Es abordar de forma directa y profesional un hecho relevante (retrasos, malas prácticas, incumplimientos, errores repetidos) para corregir la conducta o el método y proteger los resultados y la convivencia.

    ¿Por qué la ausencia de confrontación genera improductividad?

    Porque si “puede pasar”, pasa: se normalizan retrasos, descansos prolongados, ausencias del puesto y defectos reiterados. Sin confrontación, no hay límites ni aprendizaje real.

    ¿Qué es la confrontación tóxica y cómo se reconoce?

    Es confrontar a gritos, con culpa y humillación. Suele aparecer cuando reina el caos, hay estrés, falta de liderazgo y el mando intermedio no tiene herramientas: suben el absentismo y la rotación, y baja la productividad.

    ¿Cómo preparar una confrontación para hacerla bien?

    Antes de hablar: reúne evidencias, confirma las consecuencias, valida si es la persona correcta, revisa si tenía medios e información y si hubo supervisión. Confronta hechos, no antipatías.

    ¿Cuáles son las buenas prácticas durante la confrontación?

    Hazla en privado; mantén la calma, aunque el otro se altere; muestra hechos y consecuencias; forma y motiva para que no se repita; haz seguimiento y, si corresponde, aplica un apercibimiento. Confrontar bien es un oficio que genera prestigio.

  • ¿Quieres reducir el absentismo?

    ¿Quieres reducir el absentismo?

    ¡Tenemos un absentismo del 10 %; esto es insostenible!

    Te propongo una hipótesis diferente:

    La frase completa debería ser: “Tenemos un absentismo de un 10 % en promedio”. Pero, si quieres analizar la situación correctamente, lo que deberás conocer no es la media, sino la dispersión.

    No mires la media: mira la dispersión.

    Analizar la dispersión consistirá en conocer el absentismo por sección, por turno o por responsable de un equipo concreto. Y, para el objeto de este artículo, nos quedaremos con el último filtro.

    Ahora, vamos a analizar un caso concreto de dispersión:

    • Absentismo del equipo del Responsable 1: 5 %.
    • Absentismo del equipo del Responsable 2: 15 %
    • Media ponderada (si tienen los mismos trabajadores): 10 %

    Si el escenario fuera este, el enunciado del problema y su solución serían muy diferentes, ¿no?

    Y puesto que nos estamos centrando en la dispersión por responsable de equipo, tendremos que explicar si hay una causalidad o una correlación: LA HAY.

    El mejor mando es un maestro permanente.

    ¿Quieres saber dónde está tu mejor mando? Busca la sección o el turno con menos absentismo y conflictividad. Ahí está tu mejor jefe, aunque quizá todavía no lo hayas identificado.

    Y es que, a falta de un estándar o de una formación acerca de cómo dirigir, ¿sabes qué es lo que caracteriza a tu mejor mando? Que, de todos, es el mejor maestro.

    El mando que crea el mejor ambiente no es el más simpático. Es el que, de manera natural y casi sin saberlo, hace el trabajo a través de otros, por medio de la enseñanza permanente.

    ¿Y por qué es este el factor que crea un mejor ambiente? Porque la gente odia no saber lo que está haciendo. Un operario que ha roto tres piezas caras en lo que va de mes está asustado, duerme mal y teme por su empleo. No tengas dudas de esto. Y, por tanto, estará siempre agradecido a la persona que le enseñó a procesar la pieza sin romperla, porque le hizo sentir seguro y la gente lo que quiere es no tener miedo.

    Cómo enseña el mejor mando.

    ¿Cómo lo hacen? No lo saben muy bien, pero el método suele ser:

    • Supervisan con mucha frecuencia.
    • Así, detectan los errores cuando todavía son fáciles de corregir (lo cual ya hace sentir segura a su gente).
    • Cuando detectan un error, explican a quien lo está haciendo qué es lo que está mal:
      • Cómo hacerlo bien (formación sobre el método).
      • Por qué y para qué hacerlo de esta manera (esto último es muy importante porque transmite conocimiento de causa y permite que los operarios adquieran criterio).
    • Son pacientes.
    • Escuchan.
    • Son simpáticos o no; eso no afecta. No se trata de ‘buenismo’; no tienen tiempo. Tienen que enseñar en el siguiente puesto.

    Qué aporta la enseñanza permanente.

    Además, el hecho de enfocarte en la enseñanza permanente aporta lo siguiente:

    • Obliga sí o sí a ser cercano.
    • A comunicarte de manera natural (te ahorras una sesión de coaching costosa que, a menudo, está poco conectada con la realidad del puesto). Debes saber que los trabajadores son muy sensibles al interés que se les muestra por su trabajo.
    • A reforzar tu autoridad (porque quien enseña la tiene toda).

    La formación debe llegar a todos.

    Debe destacarse que no solo el operario necesita formación, sino que también la necesita el mando intermedio (al que han promocionado sin preparación previa) y el resto de la escala directiva: TODOS.

    El 90 % de los errores que se cometen en una empresa se deben a la falta de información o de formación.

    Sé que esto te va a dar mucha pereza… pero ponte a enseñar:

    • Abandona tu despacho.
    • Cancela la sesión de coaching.
    • ¡Ponte a enseñar!

    TU EMPRESA DEBE FUNCIONAR COMO INSTITUCIÓN EDUCATIVA.

    AUNQUE PUEDA SONAR IDEALISTA,

    ESTA SERÁ TU VENTAJA COMPETITIVA.

    Pero ¿garantiza esto la reducción del absentismo? No es una garantía automática, pero pruébalo y me cuentas.

    EL MEJOR MANDO ES UN MAESTRO PERMANENTE.

    Preguntas frecuentes sobre reducción del absentismo:

    ¿Por qué no basta con decir “tenemos un 10% de absentismo”?

    Porque es una media. Para entender el problema, hay que mirar la dispersión: absentismo por sección, turno o, mejor aún, por responsable de equipo, donde suelen aparecer grandes diferencias (p. ej., 5% vs 15%).

    ¿Qué indica que haya una gran diferencia en el absentismo entre los responsables?

    Que probablemente existe una correlación (y a menudo causalidad) con el estilo de dirección: algunos mandos generan un mejor entorno de trabajo, mayor seguridad y menor conflictividad.

    ¿Cómo identificar al mejor mando de la empresa?

    Busca el equipo con menos absentismo y menos conflicto. Ahí suele estar tu mejor jefe, aunque no sea el más visible ni el que más habla en las reuniones.

    ¿Qué hace un mando que reduce el absentismo sin “buenismo”?

    Actúa como maestro permanente: supervisa con frecuencia, detecta errores pronto, enseña el método, explica el porqué (para dar criterio), escucha y es paciente. La simpatía no es el factor clave: lo clave es la enseñanza constante.

    ¿Por qué enseñar reduce el absentismo?

    Porque la gente odia no saber si lo está haciendo bien. Cuando alguien trabaja con miedo (a romper piezas, a fallar, a ser reprendido), sube el estrés y baja el compromiso. Un mando que enseña y corrige a tiempo da seguridad, y eso mejora el clima y reduce la fricción (y potencialmente el absentismo).

  • Dirigir es enseñar.

    Dirigir es enseñar.

    ¿Quieres saber cuál es el mejor mando de tu fábrica?

    Encuentra, de entre todos ellos, al mejor maestro.

    Y si no me crees, contrasta esta afirmación por dos vías:

    • Los resultados de cada sección.
    • Y entrevistas a los operarios al cargo de dichos mandos.

    Voy a ahorrarte un montón de tiempo en tanta reunión y revisión de indicadores para saber qué está pasando: las cosas te están saliendo mal porque a operarios, mandos y responsables de soporte (por no decir la alta dirección) les falta formación.

    A un operario se le dirige formándole a pie de máquina.

    A un mando intermedio se le dirige formándole en cómo dirigir su sección en su propia sección, durante el transcurso de los trabajos.

    En este sentido, supervisar y corregir es algo más que controlar, es enseñar. Esa es la cultura de formación continua que debe establecerse en toda la empresa.

    Crea espacios temporales para que los que más saben puedan dedicar tiempo a supervisar y a corregir por medio de la enseñanza y verás como cambia todo.

    Acerca de los 3 factores de incumplimiento:

    No sabe:

    • En este caso está claro, hay que enseñar. 
    • Es lo que venimos tratando.

    No puede:

    • Que no pueda significa que le faltan medios, materiales y/o información.
    • Si analizo la causa raíz, será que alguien de soporte NO SABE suministrar los medios, materiales o información.
    • O que la dirección general (que es un director comercial al que han promocionado) NO SABE la importancia de que mandos y operarios dispongan de medios, materiales e información.

    No quiere:

    • Probablemente esto suceda porque alguien NO SABE confrontar.

    En resumen, si me voy a la causa raíz, el 90 % de los problemas e incidencias que padecemos se dan porque el que tenía que resolver algo NO HA SABIDO HACERLO BIEN.

    Puede resultar casi obvio. Vale, pues no lo discutamos más, orienta a toda tu organización a la enseñanza. Esto incluye al CEO que tiene que enseñar y, sobre todo, tiene mucho que aprender.

    ¿A quién sueles confiarle los trabajos?

    • A los que mejor resuelven
    • ¿Y por qué resuelven?
      • Porque son los que más saben.
      • Además, los que más saben son los que más se implican.
      • Por tanto, tu labor es enseñar.

    Si no disfrutas enseñando, dirigir no es lo tuyo:

    • ¿Te molesta enseñar siempre lo mismo?
    • ¿Te irrita tener que repetir cómo hacer las cosas?
      • Entonces, dedícate a otra cosa: dirigir no es lo tuyo.
    • Para dirigir y fluir en esta tarea deberás:
      • Disfrutar de enseñar a otros.
      • Disfrutar de insistir.
      • Y disfrutar de ver cómo, finalmente, han aprendido y son mejores que antes.
      • Tienes que disfrutar de enseñar, incluso lo más básico.

    En este contexto, formar es:

    • Crear estándares: determinar cómo hacer las cosas.
    • Crear criterio: explicar el porqué y para qué.
    • Supervisar y corregir como medio de formación continua para la asimilación de los estándares y de los criterios.
    • Mejorar y simplificar los estándares. NO HAY ATAJOS
    • Repetir el ciclo. NO HAY FINAL

    Puedes ser duro y exigente, pero la persona a la que hayas enseñado a hacer mejor su trabajo, a tener criterio y, por tanto, a no sufrir frustración, te estará eternamente agradecida. 

    AHÓRRATE SESIONES CARAS Y TÓXICAS DE COACHES MOTIVACIONALES QUE SOLO CREAN FRUSTRACIÓN: 

    ¡ENSEÑA!

    Es agotador, lo sé. Pero también sé que no hay una forma mejor de crear cercanía y cohesión en el equipo.

    ¿Imaginas cómo sería tu fábrica si todos los mandos se orientaran a enseñar?

    • Se incrementaría la productividad.
    • Se mejoraría el clima de trabajo.
    • Se reducirían los errores y la frustración.
      • Ayúdales a que así sea.

    Preguntas frecuentes sobre dirección y formación de equipos:

    ¿Por qué “dirigir es enseñar” en una fábrica?

    Porque la forma más eficaz de alinear el trabajo diario es formar “a pie de máquina” y en el propio proceso: supervisar, corregir y reforzar estándares se convierte en el motor de resultados.

    ¿Cómo identificar al mejor mando intermedio?

    El mejor mando suele ser el mejor maestro: el que consigue que su equipo aprenda, resuelva mejor y repita correctamente el estándar. Se valida mirando resultados de su sección y contrastando con entrevistas a los operarios.

    ¿Qué significa “formación continua” aplicada al trabajo diario?

    No son cursos aislados: es crear estándares (cómo se hace), crear criterio (por qué y para qué), supervisar y corregir como hábito, simplificar/mejorar estándares y repetir el ciclo.

    ¿Cómo abordar los incumplimientos: “no sabe, no puede, no quiere”?

    • No sabe: enseñar de forma directa y práctica.
    • No puede: faltan medios/materiales/información; hay que resolver la causa raíz en soporte/dirección.
    • No quiere: suele faltar capacidad de confrontar y encauzar; también es una brecha de aprendizaje.

    ¿Qué beneficios obtiene una planta si los mandos se orientan a enseñar?

    Aumenta la productividad, mejora el clima, bajan errores y frustración. Además, se crea cohesión y cercanía real en el equipo porque el aprendizaje se vuelve parte del trabajo.

     

  • Premisas de la dirección de la producción.

    Premisas de la dirección de la producción.

    Los operarios quieren hacer bien su trabajo (calidad y productividad).

    Y si tienen las condiciones necesarias, lo harán.

    La labor de la dirección es crear y mantener dichas condiciones.

    Esto requiere trabajar con anticipación, lo que a su vez requiere un cierto grado de previsibilidad.

    Se traduce en facilitar al sistema productivo y operarios:

    • Medios (herramientas y maquinaria en buen estado).
    • Materiales (correctos y a tiempo)
    • Información (correcta y a tiempo).

    Los departamentos de soporte están para facilitar medios, materiales e información al sistema productivo. Y los mandos intermedios están para facilitar medios, materiales, información y formación a los operarios:

    • De manera que toda la organización debe orientarse a facilitar el trabajo de los productores.
    • Y la clave para poder hacerlo es la ANTICIPACIÓN y la SUPERVISIÓN de la ejecución de los trabajos.

    La productividad nace de la constancia.

    La productividad surgirá de un trabajo constante y libre de interrupciones:

    • La productividad no surge de los picos de velocidad.
    • Por eso una de tus principales responsabilidades es la de reducir las causas de interrupción y otros impedimentos a la mínima expresión, y estas son precisamente:
      • La falta de medios, materiales e información en el puesto.
      • Repetir trabajos por falta de calidad.
      • El exceso de cambios de formato.
      • El cambio de prioridades y urgencias.
      • Y las urgencias acaban siempre mal porque no dan tiempo a la anticipación y toda no anticipación garantiza una incidencia.

    Nota:

    • La anticipación no garantiza la no ocurrencia de incidencias.
    • La no anticipación garantiza la ocurrencia de incidencias e interrupciones.

    Preguntas frecuentes sobre premisas de la dirección de la producción:

    ¿Cuál es la premisa básica de la dirección de producción?

    La premisa es que quienes ejecutan un trabajo quieren hacerlo bien (con calidad y productividad). Si cuentan con las condiciones adecuadas, lo lograrán; por eso la dirección debe crear y mantener esas condiciones.

    ¿Qué condiciones debe garantizar la dirección para mejorar calidad y productividad?

    Principalmente: medios (herramientas y maquinaria en buen estado), materiales (correctos y puntuales) e información (correcta y a tiempo). Cuando esto falla, aparecen interrupciones y retrabajos.

    ¿Por qué la anticipación es clave en producción?

    Porque permite preparar medios, materiales e información antes de ejecutar el trabajo, reduciendo incidencias. La anticipación no evita todos los problemas, pero la falta de anticipación prácticamente asegura interrupciones.

    ¿De dónde surge la productividad según estas premisas?

    De un trabajo constante y sin interrupciones, no de “picos de velocidad”. Aumentar la velocidad puntualmente no compensa las paradas, los cambios constantes o los retrabajos por falta de calidad.

    ¿Cuáles son las principales causas de interrupción en el puesto de trabajo?

    Entre las más habituales: falta de medios/materiales/información, repetición de trabajos por mala calidad, exceso de cambios de formato, cambios de prioridades y urgencias. Las urgencias suelen salir mal porque eliminan el tiempo necesario para anticiparse.