El desconocimiento de los costes lleva a pérdida de ventas y a vender a pérdidas.
La base de la estrategia está en concentrar los pocos recursos de los que dispones en los pocos productos y clientes que te dejan beneficio:
- Deberás identificar cuáles son.
- Hacer esto bien es lo que genera crecimiento, no al revés.
- Estrategia es simplificación y luego concentración.
Diagnóstico: esfuerzos no rentables.
¿Qué es más fácil: desarrollar un nuevo producto y esperar a que tenga éxito o dejar de fabricar un producto en el que sabemos que perdemos dinero?
- Lo primero está lleno de incertidumbre y requiere un gran esfuerzo.
- Lo segundo ya lo tienes; depende solo de ti y es relativamente fácil.
Sin embargo, en la práctica solemos incrementar mucho la línea de productos y clientes, mientras que la facturación crece bastante menos:
- Esto se debe a que se ha incurrido en costes de complejidad.
- Estos costes se manifiestan de muchas maneras: crecimiento permanente del personal indirecto, más cambios de lote, lotes cada vez más pequeños y una caída abrupta de la productividad.
- Y llega un punto en el que más esfuerzos no generan más ingresos.
- Pero los esfuerzos son costes y, si no se corresponden con ingresos, se entra en pérdidas en ciertas categorías de clientes, productos y mercados.
A partir de aquí, la cuestión clave es cómo identificar esas pérdidas y actuar sobre ellas.
Cálculo de costes.
Si tuvieras la información de que se está perdiendo mucho dinero en muchos de los esfuerzos que haces, obviamente, no los harías.
Esta información requiere del cálculo riguroso de los costes, que debe contemplar:
- Asignar correctamente los gastos generales:
- Se suelen imputar proporcionalmente a la facturación.
- Y no hay mayor error, porque los indirectos gestionan la complejidad, no el volumen.
- Tener en cuenta el tamaño del lote en el incremento de los costes:
- Un lote de la mitad puede multiplicar por tres los costes de manufactura por unidad fabricada.
- Esto se debe a los costes de cambio que deben repartirse entre un número menor de unidades.
- Incluir todas las variantes de servicio:
- Urgencias.
- Personalización.
- Transportes.
- Fabricaciones de muy pocas unidades.
- Etc.
- Es frecuente que estos extras se regalen.
Conocidos los costes, se puede determinar el beneficio de cada esfuerzo.
Simplificación.
Una vez que se sabe cuáles son los esfuerzos (productos, clientes, mercados, etc.) que nos están generando pérdidas, es el momento de simplificar según las siguientes posibilidades:
- Eliminación directa.
- Unificación con otros productos.
- Incremento de precios.
- Establecimiento de políticas de servicio más favorables.
- Fijación de pedidos mínimos.
- Valoración del coste y del precio de las variantes y extras de servicios.
- Etc.
Concentración.
Eliminado lo no rentable, dispones de más capacidad de gestión y capacidad física para crecer en lo rentable. Te centrarás en:
- Atender mejor a los buenos clientes, es decir, a los rentables.
- Mejorar y optimizar los procesos y los productos rentables.
- Reforzar el marketing para vender más de lo que resulta rentable.
- Mejorar tu posicionamiento de mercado en lo que destacas.
Incremento de los beneficios.
Incrementarás tus beneficios de forma casi directa y en dos sentidos:
- Simplificación: se deja de restar lo que generaba pérdidas.
- Concentración: se mejora e incrementa la producción de lo rentable.
Esto es estrategia competitiva.
Dada su importancia para la competitividad de la empresa, este tema se desarrollará con más detalle en próximos artículos, para que el lector pueda aplicar estas mejoras con mayor criterio y seguridad.
En los siguientes artículos ampliaremos estos aspectos:
- El coste de la complejidad.
- Implicaciones del desconocimiento de los costes:
- Pérdida de ventas.
- Ventas a pérdidas.
- Pérdidas de productividad.
- Pérdidas de capacidad de producción.
ESTO NO ES SIMPLEMENTE IMPORTANTE; ES DETERMINANTE.
El desconocimiento de los costes conduce a la pérdida de ventas y a ventas a pérdida.
La conclusión es simple:
- Conoce tus costes y los beneficios de cada situación.
- Simplifica: elimina lo no rentable.
- Concentra todos tus recursos en lo rentable.
- Incrementa tus beneficios con menos esfuerzo.
Preguntas frecuentes sobre cálculo de costes industriales:
Porque sin un modelo de costes riguroso puedes ofrecer caro lo que en realidad es competitivo (y perder ofertas) o aceptar pedidos que parecen rentables, pero, por urgencias, extras y complejidad, terminan dejando un margen negativo.
Es el coste oculto de ampliar productos, variantes y clientes sin aumentar proporcionalmente la facturación: más personal indirecto, más cambios de lote, más interrupciones y una caída de la productividad que convierte el esfuerzo en pérdidas.
Porque los indirectos suelen gestionar la complejidad, no el volumen. Si repartes los gastos generales como un porcentaje lineal de las ventas, castigas los pedidos simples y subvencionas los complejos (y el precio final se distorsiona).
Muchísimo: al reducir el lote, el coste del cambio (preparación, ajustes, arranques) se reparte entre menos unidades y el coste unitario se multiplica. Por eso, los pedidos pequeños sin recargo suelen destruir el margen.
1. Calcular costes con criterio (overhead, lotes, extras/servicios).
2. Simplificar: eliminar, unificar, subir precios, fijar mínimos y tarificar los extras (urgencias, personalizaciones, transportes, etc.).
3. Concentrar recursos en lo rentable (mejor servicio a buenos clientes, optimizar procesos y vender más de lo que deja margen).















