¿Cuál es el coste de producción de un artículo?

Esta pregunta no tiene respuesta; está mal formulada. En realidad, depende de muchas circunstancias.

Hay quien me dirá que conoce el coste de sus artículos hasta con 5 decimales: la referencia 25B2 tiene un coste de 17,34471 €.

Esto solo demuestra un mayor desconocimiento.

De hecho, ¿no te sucede que, a partir de unos márgenes teóricos netos del 25 %, el beneficio real no es ni una tercera parte de lo previsto? Te cuento el porqué.

Qué hace variar el coste de producción en la práctica.

El coste de un producto no depende únicamente de sus factores básicos de fabricación (como pueden ser la energía, las materias primas y la mano de obra). También depende de toda una serie de condiciones de contorno, por ejemplo:

  • Tamaño del lote con el que fabricas: ¿se respetan los lotes mínimos u óptimos?
  • Urgencias e interrupciones: ¿se respetan los plazos de entrega?
  • Repetitividad de la fabricación de este producto (y asimilación de la curva de aprendizaje).
  • Buen o mal comportamiento o conflictividad del cliente.
  • Forma de recibir los pedidos: anticipación, calidad de la información, etc.
  • Nivel de personalización.
  • Volumen total de ventas y reparto de los gastos generales.

Y cada vez que se rompe alguno de los supuestos sobre los que se calculó el coste, el margen sufre una merma.

De manera que, a lo que tenemos que aspirar (más que a conocer el coste como una cifra estática, lo cual no existe) es a conocer el PORQUÉ DEL COSTE. Esta información nos llevará a adoptar estrategias y políticas de comportamiento alineadas con nuestros objetivos y a mejorar la cuenta de resultados.

El coste como modelo: preguntas que debe responder.

El coste no es un dato estático: debe tratarse como una fórmula que te pueda dar respuestas a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo se reduce el coste si duplico mis ventas?
  • ¿Qué pasa si fabrico lotes de producción de la mitad de unidades?
  • ¿Qué pasa si los lotes son el doble?
  • ¿Qué efecto tiene que un cliente me interrumpa 3 veces la producción?
  • ¿Cuánto le cuesta a mi oficina técnica que la información llegue incompleta?
  • ¿Cuánto cuesta atender pedidos de urgencia?
  • ¿Cuánto cuesta mantener inventario de todas las materias primas y del producto terminado?

El desconocimiento de los costes conduce a la pérdida de ventas y a ventas a pérdida.

La conclusión es simple:

  • Conoce tus costes y los beneficios de cada situación.
  • Simplifica: elimina lo no rentable.
  • Concentra todos tus recursos en lo rentable.
  • Incrementa tus beneficios con menos esfuerzo.

Preguntas frecuentes sobre coste de producción:

¿Se puede conocer el coste exacto de un producto con una cifra única?

En la práctica, no como dato estático. El “coste” varía según las condiciones de fabricación y de gestión (lotes, interrupciones, repetitividad, personalización, etc.). Lo útil es entender el porqué del coste.

¿Por qué mis márgenes teóricos no coinciden con el beneficio real?

Porque el cálculo parte de supuestos (lotes, plazos, estabilidad, información adecuada, baja variabilidad). Cuando esos supuestos se rompen, aparecen mermas de margen: urgencias, cambios, reprocesos, tiempos indirectos y gastos generales mal absorbidos.

¿Qué factores externos a la fabricación influyen más en el coste final?

Tamaño del lote, nivel de urgencias e interrupciones, repetitividad y curva de aprendizaje, comportamiento del cliente, calidad y anticipación de los pedidos, grado de personalización y volumen total de ventas (reparto de gastos generales).

¿Cómo debería plantearse el coste para que sirva para decidir?

Como una fórmula (modelo) que responda a escenarios: qué pasa si duplico las ventas, si cambio de lotes, si un cliente interrumpe X veces, si llega información incompleta, si sirvo urgencias o si aumento los inventarios.

¿Qué riesgo tiene no conocer bien los costes?

Dos clásicos: perder ventas por no saber competir en lo rentable y, peor aún, vender a pérdida sin darte cuenta. Entender los costes permite simplificar (eliminar lo no rentable) y concentrar recursos en lo que sí aporta margen.

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