Últimamente, recibo muchas solicitudes y consultas sobre la implementación de sistemas de incentivos. Por eso, voy a ahorrarte muchos quebraderos de cabeza y dinero: NO LO HAGAS.
No te puedo engañar diciéndote que un sistema de incentivos te quitará problemas y hará que aumente tu producción. No lo hará; solo te complicará la vida y producirás lo mismo o menos (en el 90 % de los casos).
No hay ningún sistema de incentivos que funcione.
No existe una relación directa entre las primas y la productividad real.
Las primas son más bien acuerdos políticos que no incentivan la productividad… A pesar de los recursos (y la frustración) dedicados a su cálculo.
Un sistema de incentivos a la productividad es una forma que tiene la dirección de intentar delegar en los operarios la responsabilidad de dirigir y liderar la fábrica.
Las empresas son cada vez más sistémicas (dependen de información, máquinas, procesos, complejidad, personalización y lotes de producción muy diversos, múltiples referencias, etc.) y un operario no tiene la posibilidad de gobernar el sistema ni hacerlo producir más.
Por tanto, este intento de delegación está resultando ser un fracaso que fomenta una improductividad que, sea como sea, se acabará primando en concepto de productividad.
A pesar de múltiples esfuerzos humanos y tecnológicos, no hay ningún sistema de incentivos que funcione para lo que fue diseñado: es decir, incentivos que motiven a las personas a realizar un esfuerzo mayor y que perciban una retribución proporcional a dicho esfuerzo, a la vez que la empresa también gana… Ninguno.
Si lo vas a hacer porque quieres tener un motivo para que los operarios ganen más (motivo frecuente), súbeles el sueldo directamente, dirígeles mejor y te lo devolverán en forma de implicación y fidelidad.
Las causas del problema.
El sistema manda más que el operario.
No existe ninguna fórmula que permita calcular el desempeño de los operarios a partir de los resultados y los fichajes. Y si la hay, tendría tal cantidad de variables que, por el coste de captura y procesamiento, sería inviable.
Las empresas son cada vez más sistémicas. Es decir, sus resultados dependen de muchas causas interconectadas y, en esto, el operario tiene un peso de, como mucho, un 20 %. La productividad de un puesto depende de:
- Disponibilidad de máquinas y herramientas.
- Disponibilidad de información correcta.
- Disponibilidad de materias primas y auxiliares.
- Disponibilidad de personas y equilibrado de líneas.
- Criterios de inspección y rechazo.
- Tamaño de lote.
- Nivel de interrupciones, cambios de trabajo y urgencias.
- Nivel de personalización del cliente.
- Desempeño del operario.
Entonces, ¿quién tiene mayor peso en la consecución de los resultados de productividad?
¿Por qué queremos cargar todo sobre el operario mediante un único indicador?
El sistema Bedaux es de otra época, de cuando fabricar era mucho más sencillo.
Los empleados no se sienten motivados por la prima de producción:
- Sobre todo cuando, debido a la complejidad del sistema, no pueden asociar el esfuerzo que han realizado con dicha prima.
- Es más, les genera estrés y desmotivación debido a la falta de control.
Por qué unos días produces más (y no es por la prima).
¿Por qué, en unos días, la producción de una determinada sección ha sido mucho más alta que en otros?
- Es un factor estadístico. Hay días en los que sale todo bien, el sistema funciona y hay días en los que todo se tuerce (aunque no deberíamos depender del azar).
- ¿Se esforzaron más los operarios el día en que obtuvieron la mayor producción?
- Seguramente que no.
- Ese día hubo menos incidencias, el trabajo fluyó, de manera que se obtuvo una producción incluso mayor de la esperada.
- ¿Se esforzaron menos los operarios el día en que obtuvieron menos producción?
- No, trabajaron mucho más.
- Ese día, lo dedicaron a luchar contra las incidencias con gran frustración.
Consideraciones finales:
- Con un elevado nivel de incidencias y complejidad, no es posible obtener una medida fiable de ningún indicador de productividad del operario.
- Se dedican enormes y frustrantes esfuerzos a calcular la prima de productividad para, finalmente, basar nuestras decisiones de pago en criterios sociales y políticos.
- Desvía la atención y las energías de gran parte de la organización de donde deberían estar.
LO QUE NECESITA TU EMPRESA ES INCREMENTAR SU PRODUCTIVIDAD PARA:
- Reducir su coste por unidad fabricada.
- Aumentar su capacidad de producción.
LA FORMA DE HACERLO ES:
- Dirigir mejor las operaciones.
- Liderar a tu equipo.
- Intentar eludir lo anterior mediante un sistema de incentivos no te funcionará.
Preguntas frecuentes sobre sistemas de incentivos:
Porque no hay una relación directa y estable entre la prima y la productividad real: el resultado diario depende de demasiadas variables del sistema (incidencias, cambios, materiales, información, máquina, lote), no solo del esfuerzo del operario.
En entornos de alta complejidad, no de forma fiable. Haría falta una fórmula con tantas variables (y tanta captura de datos) que resultaría inviable por coste y por ruido estadístico.
Disponibilidad de máquinas y herramientas, información correcta, materias primas, criterios de calidad, equilibrio de línea, tamaño de lote, nivel de interrupciones/urgencias y personalización de clientes. El operario influye, pero normalmente constituye una parte del total.
Porque el trabajador no percibe un control real: si no puede asociar su esfuerzo con el resultado (debido a la variabilidad del sistema), la prima se vive como azar, genera estrés y puede deteriorar el clima.
Si el objetivo es retribuir mejor, suele ser más efectivo subir el salario de forma directa y, sobre todo, mejorar la dirección de operaciones: reducir incidencias, estabilizar el flujo, liderar y dar soporte para que el sistema produzca más.
