Creer que puedes dirigir solo con indicadores te condena a no enterarte de nada.
Lunes, 9:00, sala de juntas. El informe de producción sobre la mesa:
- Eficiencia del 87 %, incidencias «bajo control», todo en verde.
- Mientras tanto, en la planta, a cuarenta metros de esa sala, un operario lleva veinte minutos esperando material.
- Y otro está repitiendo una pieza que salió mal el viernes.
Todo indicador pasa por varios filtros antes de llegar a dirección.
Todo indicador que llega a una sala de juntas ha pasado, como mínimo, por tres filtros humanos:
- El operario rellena el parte al final del turno, de memoria y con cifras redondeadas.
- El encargado agrupa, ajusta y le quita hierro a lo que le señala el operario.
- El jefe de producción resume y suaviza para la dirección lo que no tiene una explicación fácil.
Y aquí viene lo importante: nadie ha mentido. No hace falta. Cada filtro, simplemente, ha seleccionado la información más cómoda. Es humano; yo también lo haría. Y tú también lo haces.
La brecha entre los indicadores y lo que ocurre en fábrica.
Después de haber estado en cientos de fábricas midiendo la realidad y comparándola con los informes, constatamos lo siguiente:
- La brecha entre lo que dice el reporte y lo que pasa en planta oscila entre el 20 % y el 40 % en los indicadores críticos.
- La dispersión de los tiempos de producción calculados a partir de registros de datos puede superar el 50 %.
¿La solución? No es comprar más software, ni pedir más informes, ni añadir un cuarto filtro que vigile a los otros tres.
Observación directa en fábrica: bajar a planta y comprobar los hechos.
La solución se inventó hace mucho tiempo y se llama: AUDITORÍA DE LA DIRECCIÓN MEDIANTE OBSERVACIÓN DIRECTA.
Consiste en bajar a planta con método y observar con tus propios ojos qué ocurre en los puestos: cuánto se espera, cuánto se busca y cuánto se repite.
Media hora de observación bien hecha desmonta (o confirma) seis meses de informes.
Los hechos, en la fábrica. En la sala de juntas solo hay versiones.
Para debatir:
- ¿Cada cuánto baja la dirección a observar realmente la planta?
- ¿Qué encuentras allí que nunca aparece en los informes?
- Cuando descubres la brecha entre el papel y la realidad… ¿la confrontas o la dejas pasar?
- ¿Cuánto tiempo dedicas a intentar conocer los hechos mediante reuniones multitudinarias e improductivas para, finalmente, no saber qué ha pasado?
- ¿Cuántas mejoras podrían implantarse inmediatamente si tuvieras información real sobre lo que está ocurriendo?
En Zadecon podemos ayudarte a contrastar los indicadores con la realidad mediante un muestreo en planta y un diagnóstico de productividad. El resultado puede servir como punto de partida para tus auditorías de proceso y para identificar mejoras de aplicación INMEDIATA.
Preguntas frecuentes sobre observación directa en fábrica:
Porque los datos pasan por varios filtros humanos antes de llegar a la dirección. Los registros pueden resumirse, redondearse o suavizarse, lo que genera una discrepancia entre lo que muestran los informes y lo que realmente ocurre en la planta.
La observación directa consiste en acudir a la planta y analizar de forma metódica lo que ocurre en los puestos de trabajo: esperas, búsquedas de material, repetición de piezas, incidencias y otras pérdidas de productividad que pueden no aparecer en los informes.
La dirección puede conocerla combinando los indicadores con auditorías de proceso, observación directa y muestreos en planta. Esto permite comparar los datos registrados con los hechos y detectar las causas reales de las desviaciones.
Un muestreo en planta puede revelar tiempos de espera, falta de materiales, desplazamientos innecesarios, reprocesos, incidencias recurrentes y diferencias entre los procedimientos definidos y la forma real de trabajar.
Permite identificar problemas concretos y actuar sobre sus causas con mayor rapidez. Al disponer de información real y cuantificada, la empresa puede priorizar mejoras inmediatas, optimizar la productividad y tomar decisiones más fiables sobre recursos, plazos y costes.
