La coordinación es una actividad de no valor añadido salvo en un caso muy concreto.

Para desarrollar una actividad empresarial se necesitan estos tres tipos de trabajo:

  • Tareas productivas o directas, también conocidas como tareas individuales.
  • Coordinación:
    • De los que hacen tareas productivas.
    • Los que coordinan a los que coordinan.
    • Y más capas de coordinadores.
  • Tareas reflexivas (pensar).
  • Añadiría una más: resolución de incidencias.

Las tareas de coordinación son una actividad de no valor añadido dentro de la dirección, como lo es un desplazamiento o una espera en un trabajo manual:

  • Ya, pero es que coordinarse es necesario.
  • Sí, también lo es desplazar un material a una máquina que está a la otra punta de la fábrica y no por ello deja de ser una tarea que no aporta nada.
  • El problema es que hemos creado una necesidad de coordinación artificialmente alta.
  • A esta afirmación hay una importante excepción que explicaremos al final.

¿Qué hizo Henry Ford al crear su línea de ensamblaje y eliminar variantes de producto?

  • Reducir drásticamente la necesidad de coordinación.

¿Qué es una reunión (a parte de un método de tortura legal)?

  • Un intento de coordinación.

¿Cuántas reuniones hay al día?

  • Muchísimas.

¿Y eso es malo?

  • Es malísimo.

Cuando un mando o directivo tiene un exceso de actividades de coordinación en su agenda (reuniones, gestión de cambios de clientes, reorganizar recursos tras un cambio de prioridades o incidencia, etc.)… no tiene tiempo para hacer el trabajo de valor, que es:

  • Anticipar.
  • Supervisar.
  • Corregir (enseñar).
  • Pensar (te sorprenderías de lo que eres capaz si dedicaras solo 40 minutos diarios a reflexionar).
  • Y tomar (buenas) decisiones, lo cual se dará después de pensar.

Y cuando no hay tiempo para hacer esto, las incidencias brotan como setas, las cuales nos llevan a nuevos esfuerzos de coordinación que nos impiden hacer bien nuestro trabajo.

Reducir la necesidad de coordinación

  • Formación permanente.
  • Estándares muy claros y muy breves.
    • Debido a los dos puntos anteriores, las personas tendrán más criterio y autonomía.
  • Información accesible.
    • Hay reuniones cuya única finalidad es la de transferirse datos de unos a otros.
    • Hay puestos directivos cuya única función es esa.
  • Procesos más robustos.
  • Reducción de la complejidad.
  • Anticipar, supervisar y corregir para evitar la incidencia.

Una importante salvedad

Un trabajo de coordinación puede ser de alto valor añadido si:

  • El coordinador ahorra trabajo al productor
  • O le ayuda a mejorar el resultado.
  • Es decir, cuando el coste de la coordinación es mucho menor que el ahorro y las mejoras que aporta.
  • Esto se consigue con una anticipación y una supervisión de alta calidad.

El valor de una producción espiritual corresponde a cuánto trabajo ella ahorra al productor.

Rudolf Steiner, Curso de economía, 1.922

Es decir, que toda la cadena de mando de producción y departamentos de soporte deben estar orientados a facilitar el trabajo al productor, a eliminar los impedimentos a su trabajo.

Y si un directivo genera más carga de la que intrínsecamente tenía un determinado trabajo, entonces resta.

Algunos ejemplos:

  • Evitar la sobreespecificación: un operario quiere hacer un trabajo “demasiado bien” y su supervisor le indica cuándo parar (no lijes más o ya está limpio).
  • Asignar recursos ociosos a secciones en las que hay saturación.
  • Pararle los pies a un cliente que está exigiendo demasiado.
  • Decidir qué no hacer en caso se sobrecarga de trabajo.
  • En resumen y, como dice Rudolf Steiner, todo aquello que sea facilitar y ahorrar trabajo a los productores, es decir, ejercer una buena dirección.

Preguntas frecuentes sobre dirección de operaciones:

¿Por qué la coordinación se considera una actividad de “no valor añadido”?

Porque no transforma el producto ni crea valor directo: es como un desplazamiento o una espera. Es necesaria, pero cuanto más alta es su necesidad, más síntomas de mal diseño organizativo suele haber (complejidad, fallos, falta de estándares).

¿Qué es una reunión, en términos prácticos, dentro de una empresa?

Un intento de coordinación: juntar gente para transferir información, decidir prioridades, reorganizar recursos o gestionar cambios. El problema es cuando esto se vuelve “modo normal” y sustituye al trabajo de dirigir.

¿Qué trabajo de valor pierde un mando cuando vive coordinando?

Pierde el tiempo para: anticipar, supervisar, corregir/enseñar, pensar y tomar buenas decisiones. Al faltar eso, aumentan las incidencias… y con ellas, aún más coordinación (círculo vicioso).

¿Cómo se reduce la necesidad de coordinación en la práctica?

Con palancas “anti-reunión”: formación permanente, estándares muy claros y breves, información accesible, procesos más robustos, reducción de complejidad y una dirección que se dedica a anticipar, supervisar y corregir para evitar la incidencia.

¿Cuál es la única coordinación que sí puede ser de alto valor añadido?

Cuando el coordinador ahorra trabajo al productor o mejora el resultado, y el coste de coordinar es mucho menor que el ahorro que genera. Es decir: toda la cadena de mando y soporte debe existir para facilitar el trabajo a quien produce (no para cargarle más).

 

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