INVERTIR FUERA DEL CUELLO DE BOTELLA

970 palabras
4–6 minutos

Es necesario conocer en mucho detalle el proceso, sus capacidades y limitaciones antes de realizar una inversión. De lo contrario, podemos encontrarnos con que la inversión no aporte ni capacidad ni productividad.

Análisis de caso

Antecedentes

Hace un tiempo impartí una charla de cálculo de costes en un hotel. Entre los asistentes estaban el director financiero (DF) y el jefe de producción (JP) de una industria gráfica. Al finalizar la charla me pidieron si podían consultarme sobre el coste de un proceso. Les dije que sí, encantado.

Desarrollo de la conversación

DF

  • Pues mira, creo que el sistema de cálculo de costes que ha hecho el JP está mal, ya que da un resultado que debería ser mucho más barato que la realidad.

Yo

  • ¿Por qué dices eso?

DF

  • Porque antes subcontratábamos el proceso a un taller de al lado a un precio y ahora, según los cálculos del JP, nuestro coste es mayor.

Yo

  • ¿Y?

DF

  • Eso no puede ser. Si yo internalizo un proceso e invierto, por fuerza tiene que ser más barato que el precio del subcontratista, que además aplica un beneficio. De hecho, tiene un Mercedes en la puerta de su nave que se lo estoy pagando yo (puñetazo en la mesa).

Yo

  • Eso no es un análisis suficiente. ¿Cuánto habéis invertido en el nuevo proceso?

DF

  • Cuatro millones de euros.

Yo

  • ¿Cuántas horas trabaja esa máquina?

JP

  • Entre dos y cuatro horas al día.

Yo

  • ¿Una máquina de cuatro millones de euros que trabaja entre dos y cuatro horas al día?

JP

  • Sí.

DF

  • ¿Y por qué no haces que trabaje más horas la máquina? ¿Eh? ¿Por qué? (puñetazo en la mesa).

JP

  • Porque el proceso anterior es el cuello de botella. Te lo he explicado muchas veces. Para que esta máquina pudiera trabajar dieciséis horas al día, el proceso anterior tendría que trabajar sesenta horas al día. Incluso trabajando veinticuatro horas, dependiendo del producto, el proceso cuello de botella solo genera entre dos y cuatro horas de carga para el nuevo proceso.

DF

  • Me da igual. Yo sigo sin entender que hacerlo nosotros nos salga más caro.

Yo

  • Te lo explico yo. El subcontratista es un superespecialista en ese proceso. Lo conoce como si fuera su hijo: su sonido, su temperatura, el consumo de material, el acabado, todo. Sin embargo, tu JP gestiona cinco procesos más, por lo que en intensificación del conocimiento te gana.
  • Además, como es competitivo en costes y calidad, tiene mucho trabajo y sus máquinas funcionan unas veinte horas diarias. Su coste de amortización es, de media, siete veces y media menor que el tuyo. En esto también te supera.

DF

  • Bueno, ¿Crees que hay posibilidad de resolver esta situación?

Yo

  • No. La única opción que veo es vender esta maquinaria ahora que todavía es nueva.

DF

  • No creo que se pueda vender.

Conclusión

  • Manejar un proceso automático no consiste en invertir cuatro millones de euros y pulsar un botón. Es decir, para obtener rendimiento hay que conocer a fondo el proceso y las particularidades de las máquinas, saber “cómo respiran”.
  • Para que haya productividad, tiene que haber saturación.
  • El coste no es un deseo ni una cifra arbitraria; es el efecto de un conjunto de causas de primer y segundo orden.
  • Es necesaria una visión holística del proceso y comprenderlo en su totalidad. Maximizar una parte no implica mejorar el resultado global.
  • Antes de invertir en aumentar capacidad, comprueba que no se verá limitada por el cuello de botella.
  • Cuando uno no sabe lo que no sabe, puede tomar decisiones irreversibles. Ante la duda, consulta con los técnicos de tu industria. No compres una máquina sin hablar con quienes tendrán que manejarla.

Para completar este caso, hay que aclarar que el coste hora de una máquina puede calcularse por hora de uso a partir de un supuesto de horas totales de utilización. Sin embargo, si la máquina tiene una vida útil limitada por obsolescencia, la máquina parada también genera coste.
Este último es el que se describe en este relato. Si además la máquina se ha adquirido con deuda, existe una salida de caja por cada hora que pasa sin producir.

Recuerda:

  • La mejor inversión es la que no se hace.
  • Reflexiona mucho antes de invertir.
  • Busca asimetría al invertir: mucho que ganar si aciertas y poco que perder si te equivocas, por ejemplo, en el cuello de botella.
  • Los procesos pueden ser antiintuitivos; no siempre se cumple eso de “cuanto más azúcar, más sabor”.
  • Para reforzar un proceso necesitas un estudio de tiempos y capacidades mínimamente riguroso.
  • A veces el cuello de botella es una máquina y la solución puede ser poner otra igual en paralelo.
  • Pero también puede ocurrir que esa máquina esté atendida por tres operarios y que el cuello de botella sea uno de ellos.
  • En ese caso, no hay que comprar otra máquina, sino añadir una persona en el puesto de abastecimiento.
  • Encontrar el cuello de botella no siempre es obvio.
  • Por eso es necesario invertir en un estudio de métodos y tiempos para disponer de la información correcta y tomar una buena decisión que aumente la capacidad al menor coste posible.

Preguntas frecuentes

Porque marca el ritmo máximo del sistema. Todo lo que se produzca más allá de su capacidad se convierte en inventario, espera o desperdicio.

Significa destinar recursos a procesos que no limitan la producción total. En estos casos, la inversión no aumenta la capacidad global del sistema y suele generar activos infrautilizados.

Solo cuando se ha confirmado que la máquina es el cuello de botella y que existe demanda suficiente para saturarla, o cuando se puede poner en paralelo para aumentar capacidad real.

 

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