Muchos buenos directivos terminan pareciendo incompetentes por el agotamiento que provocan una gestión directiva sin foco y la obsesión por querer controlarlo todo.
Claves para evitar el agotamiento directivo.
Estas son algunas claves para evitarlo:
- Una parte de la dirección puede apoyarse en sistemas e indicadores bajo control; la otra debe gestionarse desde la empatía, creando las condiciones para que los demás quieran hacer bien su trabajo. Se trata de una solución mixta.
- Identifica el Pareto de pocos asuntos muy importantes:
- Contrólalos y mejóralos de manera permanente.
- Para el resto, elabora buenas prácticas genéricas y deja un poco al azar. No puedes atender a todo.
- Garantiza factores higiénicos como:
- Seguridad de la integridad de las personas.
- Clima laboral.
- Gestiona los riesgos intrínsecos a cada negocio.
- Aplica una estrategia de mejora permanente en el cuello de botella del proceso de negocio y pon ahí el grueso de tu atención y creatividad.
- Mantén la mejora continua en cada oportunidad del resto del proceso de negocio.
- Elimina incidencias recurrentes.
- Identifica impedimentos y elimínalos.
- Son muchas cuestiones las que pueden fallar en una empresa:
- Procura que sus consecuencias no sean drásticas.
- Y no sufras por lo que no sabes que va a pasar.
- El líder debe dirigir con tranquilidad y serenidad durante la mayor parte del tiempo y estresarse mucho en momentos muy breves y puntuales.
- Lo que no debe hacer es vivir medio estresado por lo que pueda pasar o por las minucias que ocurren cada día.
- Ese tipo de estrés es muy dañino: te enfermará.
- En este sentido, hay que moverse en extremos:
Serenidad absoluta la mayor parte del tiempo.
Estrés extremo en momentos de necesidad.
Pero nada de estrés de baja intensidad sostenido: te matará.
Preguntas frecuentes sobre gestión directiva:
Por agotamiento: intentar controlarlo todo diluye el foco, incrementa el estrés sostenido y te hace tomar peores decisiones, aunque tengas talento y experiencia.
Que una parte de la dirección se apoya en sistemas y parámetros bajo control (métricas, rutinas, estándares), y la otra parte (lo humano, lo incierto) se conduce generando compromiso: que la gente quiera hacer bien su trabajo.
Identifica pocos asuntos críticos (los que mueven el resultado) y mejóralos de forma permanente. Para el resto, define buenas prácticas generales y acepta un margen de azar: no puedes atenderlo todo sin romperte.
Seguridad e integridad de las personas, clima laboral y gestión de los riesgos inherentes al negocio. Si esto falla, el resto se cae.
Funcionar con serenidad la mayor parte del tiempo y reservar el estrés intenso para momentos puntuales de necesidad. Evitar el estrés “bajo pero constante” porque desgasta, enferma y te vuelve menos eficaz.
