Producción = Trabajo + Capital + Conocimiento.

El estudio del trabajo se muestra como única garantía de crecimiento sostenible.

Cualquiera puede adquirir más medios para producir. Pero no cualquiera sabe aprovechar bien lo que ya tiene.

Un poco de historia:

Cuando solo había factor Trabajo, el crecimiento económico y de la productividad fue prácticamente plano:

  • Edad Media (siglo V al XV): 0,1 %.
  • Renacimiento (siglos XV al XVII): 0,25 %.
  • Preludio a la Revolución Industrial (siglo XVIII): 0,5 %.
  • Predominio del factor trabajo: jornadas flexibles y adaptadas a la temporada.
  • Carga anual de trabajo: entre 1.500 y 2.000 horas.

Entonces, la Revolución Industrial introduce el Maquinismo, es decir, el Capital:

  • Revolución Industrial (1760-1840): 0,75 %.
  • Segunda Revolución Industrial (1850-1914): 1,75 %.
  • Ambos crecimientos se lograron a costa de unas condiciones de trabajo brutales.
  • El PIB creció porque a los trabajadores se les hacía trabajar más horas:
    • Jornadas de trabajo de 12 a 16 horas, 6 días a la semana.
    • Carga anual de trabajo durante la primera revolución: entre 3.500 y 4.000 horas.
    • Carga anual de trabajo durante la segunda revolución: entre 3.000 y 3.500 horas.

En ese contexto, Taylor desarrolla una nueva ciencia: el Estudio Científico del Trabajo. Con ello, crea una nueva área de Conocimiento:

  • Inicios del Taylorismo (1900-1920): 2,75 %.
  • Fordismo (adopción del Taylorismo): 3,75 %.
  • Carga anual de trabajo: entre 2.000 y 2.500 horas.
  • A pesar de esa reducción de las horas de trabajo, el PIB creció más que en ningún otro momento de la historia.

Taylor y el estudio científico del trabajo.

Con respecto a Taylor y al conocimiento del trabajo, Peter Drucker indica lo siguiente:

Darwin, Marx y Freud son la trinidad que se cita a menudo como «hacedores del mundo moderno»; si hubiera justicia, habría que sacar a Marx y poner a Taylor en su lugar.

En cuanto a la tecnología y al capital, los tecnólogos atribuyen el éxito a las máquinas y los economistas a la inversión de capital. Pero no hubo absolutamente ningún aumento de la productividad laboral en los primeros cien años y, en consecuencia, tampoco hubo aumento de la renta real del trabajador ni disminución de su jornada laboral.

Lo que hizo que los segundos cien años fueran tan críticamente diferentes solo puede explicarse como el resultado de aplicar el saber al trabajo.

Peter Drucker

Desde aquí también queremos hacer un reconocimiento a Taylor, quien, aunque era una persona controvertida y fue denostada, siempre se preocupó por mejorar las condiciones de los trabajadores. Por eso, dice Peter Drucker, habría que sustituir a Marx por Taylor, porque fue a partir de este que mejoraron los salarios y se redujo la jornada laboral.

Por otro lado, me imagino que, para los empresarios de la época, debió de ser impresionante duplicar la producción sin necesidad de invertir más en Capital ni incrementar el factor Trabajo, es decir, hacerlo por medio del Conocimiento.

De ello se deduce que el conocimiento es el mayor factor de crecimiento de la productividad.

¿Qué es el Taylorismo?

Os preguntaréis: ¿qué es el Taylorismo concretamente? Sus principios básicos pueden resumirse así:

  • Tomar decisiones con base en análisis científicos, no en reglas empíricas.
  • Fomentar la armonía entre los distintos agentes de la empresa, no la discordia.
  • Fomentar la cooperación frente al individualismo.
  • Formar a cada trabajador hasta que alcance su máximo potencial.

Si bien esto empezó hace ya más de 100 años, aún queda mucho por hacer. Como derivadas del Taylorismo y de la administración científica, se fueron desarrollando distintas herramientas de gestión:

  • MRP para planificar los materiales.
  • MRP II para dimensionar los recursos necesarios.
  • ERP para gestionar todos los recursos.
  • Otros.

Hasta aquí no íbamos mal, pero lo estropeamos.

Del pensamiento científico a la confusión actual.

Ese enfoque se fue perdiendo con el tiempo. Básicamente por dos motivos:

Primero, Lean Manufacturing desvirtuó el pensamiento científico.     

  • Pero no el Lean como tal, sino los que lo interpretaron mal (el 90 % de sus divulgadores).
  • Vino como una moda en la que la gestión de la producción se convertía en una fantasía: post-its, reuniones en el Lean Corner, paneles y gráficos de colores, reuniones Kaizen, fotos de personas sonrientes, dibujitos e iconografía, etc.
  • El problema fue pensar que todo esto era un sustituto (y mucho mejor) de los estudios de tiempos, como el MRP, el MRP II, etc.
    • Y pensar esto convino a mucha gente.
  • El estudio y la administración científicos del trabajo requieren gran rigor mental.
  • En cambio, pasarte el día en reuniones, coloreando gráficos de radar y cumplimentando fichas A3, es más llevadero. Somos humanos.
  • Hay una paradoja frecuente: cuando pasas a llamar a una línea de montaje Lean Line, deja de funcionar.
  • Se llena de pegatinas y carteles, pero le faltan herramientas y componentes de montaje, por lo que se pasa el 40 % del tiempo parada.
  • Y es normal, ya que o estás planificando materiales y recursos o estás poniendo pegatinas y reunido. Claramente, ha terminado imponiéndose lo segundo.
  • Los Lean Thinkers consideran, además, que el estudio científico del trabajo es propio de personas que no han evolucionado mucho.
  • Y calculan el tiempo estándar (sobredimensionado en un 35 %) en una reunión Kaizen, como muestra clara de desprecio por el enfoque científico.
  • O bien, deciden que con un 20 % más de esfuerzo, la línea producirá un 20 % más, cuando las máquinas involucradas en el proceso no pueden aumentar su velocidad y son limitantes.
  • La ciencia observa y mide lo que ocurre, no lo acuerda en una reunión.
  • Ejemplo: hemos ubicado los componentes en una Estantería Lean. Hagamos un estudio de tiempos para ver cuánto hemos mejorado.
    • Resultado: sale un 8 % más que antes.
  • ¡No puede ser! ¡Es una Estantería Lean!
    • Sí, puede que sea una Estantería Lean, pero está cinco metros más lejos del puesto donde estaba antes.
    • Se piensa que, al añadirle el prefijo Lean a algo, la entropía desaparece, cuando normalmente ocurre justo lo contrario.

Segundo, el exceso de complejidad ha hecho que producir sea muy difícil e improductivo.

  • Esto se debe igualmente a la falta de pensamiento científico y a la dejadez.
  • Si supieras cuánto cuesta la complejidad, no incurrirías en ella.
  • Pero no tienes un cálculo científico de costes para determinarlo.

Volver al origen: aplicar conocimiento al trabajo.

De manera que hay que mentalizarse y volver a los orígenes:

  • Estudio científico del trabajo.
  • Administración científica.
  • Toma de decisiones correcta.

Como señala también Peter Drucker, después de Taylor, sigue existiendo un gran margen de mejora.

La contribución más sobresaliente de Taylor, y de hecho la más importante del siglo XX, fue el incremento de 50 veces en la productividad de la manufactura.

La contribución más importante que la gerencia necesita hacer en el siglo XXI es incrementar de igual manera la productividad del trabajo del conocimiento, y del trabajador del conocimiento.

Peter Drucker

Es importante advertir que la productividad del conocimiento no se basa tanto en la velocidad como en las decisiones correctas que generan un impacto positivo. Esto último requiere de dos factores:

  • Información correcta (obtenida científicamente).
  • Conocimientos para interpretarla correctamente.

Capitalismo vs. Taylorismo: una forma de entenderlo.

  • El capitalismo dota de una capacidad de producción nominal.
  • El taylorismo aprovecha esa capacidad.
    • Y en el aprovechamiento puede haber más potencial que en la capacidad nominal.

Puedo intentar duplicar mi capacidad de producción de dos maneras: pensando mejor o duplicando mis máquinas.

  • Lo segundo es muy frecuente a la vez que arriesgado.
  • Lo primero eleva tu nivel de gestión y no requiere inversión. Por tanto, el riesgo es nulo o muy bajo.

PRIMERO HAY QUE APLICAR EL CONOCIMIENTO AL TRABAJO; DESPUÉS, AMPLIAR CON MÁS CAPITAL.

Preguntas frecuentes sobre estudio del trabajo:

¿Qué relación plantea el artículo entre producción, trabajo, capital y conocimiento?

La producción resulta de trabajo + capital + conocimiento, pero el factor que más multiplica la productividad de forma sostenible es el conocimiento aplicado al trabajo (medir, estandarizar y decidir bien), no solo meter más horas o más máquinas.

¿Por qué el taylorismo fue clave para aumentar el PIB reduciendo horas?

Porque introduce una “ciencia del trabajo” (estudio científico, método y formación) que permite producir más con menos horas, a diferencia de las primeras fases industriales donde el crecimiento venía de jornadas brutales.

¿Qué es el taylorismo “concretamente” según el texto?

Un enfoque basado en: decisiones con análisis científicos (no en reglas empíricas), armonía y cooperación, y en la formación del trabajador hasta que pueda alcanzar su potencial dentro de un método definido.

¿Qué crítica hace el artículo a cierto “Lean” mal entendido?

Que, en muchos casos, se ha convertido en post-its, paneles y reuniones que sustituyen el rigor del estudio del trabajo: se “acuerdan” tiempos estándar en reuniones y se confunde el ritual con la ciencia, provocando paradas e improductividad.

¿Cómo resume el artículo “capitalismo vs. taylorismo” y qué orden recomienda?

El capitalismo aporta capacidad nominal (capital), pero el taylorismo permite aprovecharla. Recomendación: primero aplicar el conocimiento al trabajo (mejor gestión, bajo riesgo) y después ampliar la capacidad con más capital si hace falta.

 

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