En el artículo «el coste de la complejidad en la industria: por qué vender más puede hacerte ganar menos» vimos cómo la complejidad puede aumentar los costes sin que la empresa sea consciente de ello. Ahora vamos a utilizar un ejemplo sencillo para aproximarnos a su cuantificación.
Un ejemplo para calcular el coste de la complejidad:
Imagina una fábrica en la que se trabaja a tres turnos y en la que hay un claro ABC de productos:
- Los productos A son muy repetitivos.
- Los productos C representan el 50 % de las referencias y el 10 % del volumen; por tanto, no pueden ser muy repetitivos.
- La falta de repetitividad hace que los operarios necesiten más soporte para fabricar los productos C.
- Los departamentos de soporte (calidad, I+D, oficina técnica, compras, etc.) están en el turno de mañana.
Si pudieras asignar un turno dedicado a cada tipo de producto, ¿en qué turno fabricarías los productos C?
- Yo los fabricaría en el turno de mañana, cuando hay soporte.
- Los productos A podrían fabricarse en los turnos de tarde y noche porque presentan mucha menos dificultad (los operarios conocen bien el proceso) y se fabrican en grandes lotes.
Dando esta hipótesis por válida (algo con lo que todos estaréis de acuerdo), sucede lo siguiente:
Referencias, volumen y costes de soporte.
Supongamos la siguiente distribución de volumen y referencias:
| Tipo | Volumen | Referencias |
| A | 50 % | 10 % |
| B | 40 % | 40 % |
| C | 10 % | 50 % |
- El coste del soporte es proporcional a las referencias, que es lo que genera complejidad:
- No sabemos si lo es de forma directamente proporcional; dependerá del caso.
- Cada referencia requiere sus planos y sus componentes de compra, independientemente del volumen fabricado.
- Cuanto menor sea su frecuencia de fabricación, menor será la experiencia acumulada de los operarios y mayor será la necesidad de supervisión o soporte.
- Lo que es seguro es que no es proporcional al volumen: a la oficina técnica le da igual si de una pieza se hacen 50 uds. o 500.
- Si dividimos Referencias / Volumen, obtendremos el ratio de asignación de costes de soporte a cada tipo de producto y por unidad:
| Tipo | Referencias / Volumen |
| A | 0,2 |
| B | 1 |
| C | 5 |
¿Qué nos dice este coste de la complejidad en fábrica?
Si tomamos el producto A como referencia y asignamos a su coste de soporte un valor relativo de 1, obtenemos:
- Producto A: 1
- Producto B: 5
- Producto C: 25
Es decir, bajo estas hipótesis, una unidad de producto C podría consumir hasta 25 veces más recursos de soporte que una unidad de producto A.
… De lo que se deduce que repartir los costes generales proporcionalmente al volumen es un grave error.
Este es el coste de la complejidad.
Preguntas frecuentes sobre coste de la complejidad en fábrica:
Una forma práctica es dividir las referencias entre volúmenes para obtener un ratio que permita asignar mejor los costes de soporte por tipo de producto.
Porque representan muchas referencias y poco volumen, se repiten menos y obligan a los operarios a trabajar con menor experiencia y mayor necesidad de ayuda.
Cuantas más referencias diferentes existen, mayor es la necesidad de planos, compras, supervisión, control de calidad y apoyo técnico, lo que incrementa la complejidad.
Porque muchos costes de soporte no dependen de cuántas unidades se fabriquen, sino del número de referencias, de su variabilidad y de la dificultad operativa que generan.
Es el sobrecoste que implica fabricar referencias menos repetitivas, que requieren más soporte técnico, supervisión, gestión y coordinación que los productos estándar.
