La importancia de la confrontación.

Tanto la ausencia de confrontación como el exceso tienen efectos totalmente destructivos para la organización y la moral de las personas.

A continuación, voy a regalarte unas buenas prácticas que cambiarán tu vida.

Ausencia de confrontación.

Podría afirmar que hay fábricas en las que más del 50 % de su improductividad se debe a la falta de confrontación.

Mis clientes me preguntan:

  • ¿Por qué entran 20 minutos más tarde y se detienen mucho antes?
  • ¿Por qué los descansos se alargan?
  • ¿Por qué hay ausencias del puesto?
  • ¿Por qué provocan defectos más que conocidos y reiteran malas prácticas?
  • ¡¿Por qué pasa todo esto?!

Y mi respuesta suele ser clara:

¡Porque puede pasar! ¡Porque aquí nadie confronta!

Y es que la confrontación no está al alcance de cualquiera, y mucho menos confrontar bien.

Causas de la ausencia de confrontación.

Las causas son muchas:

  • Somos del mismo pueblo o vamos y venimos en el mismo coche.
  • Yo antes era uno de ellos.
  • Ya hay dos personas que no me hablan porque un día les confronté.
  • Después de confrontar:
    • Nos sentimos muy mal.
    • Nos damos cuenta de que quizás nos hemos equivocado de persona y de causa.
    • Nos queda un importante desgaste emocional.
  • Pero la causa raíz de todo es que no sabemos confrontar.

Exceso de confrontación (o mala confrontación).

La llamaremos CONFRONTACIÓN TÓXICA.

También podemos vernos en la situación contraria. Cada vez son más los clientes que me llaman desde el departamento de prevención por la cantidad de confrontación y toxicidad, lo que está derivando en un exceso de absentismo, rotación de personas y baja productividad.

Las causas de la confrontación tóxica son:

  • Una mala dirección en general, la sensación de que no hay nadie al mando.
    • Esto provoca un exceso de incidencias y errores.
    • Que, a su vez, provoca estrés.
  • Entonces, a falta de un liderazgo visible, las personas harán todo lo posible por sobrevivir y tenderán a culpar a otros de lo que sea que suceda.
    • Lo que deriva en una cultura del miedo y de la culpa.
  • El mando intermedio no sabe confrontar y dice las cosas a voces y con muy malas formas.
  • Las personas afectadas por lo anterior duermen mal y se mantienen en tensión hasta que, en cierto punto, estallan.
  • Pero es que, a su vez, el mando también se siente inseguro y sus superiores no le ayudan, presionándole para alcanzar objetivos para los que no le dan los medios.
  • En resumen, el problema se explica por dos causas principales:
    • REINA EL CAOS Y SOBREVIVE EL MÁS FUERTE (TÓXICO).
    • NO SABEMOS CONFRONTAR.

Aprender a confrontar – Buenas prácticas.

  1. Asume que, si lideras un equipo, vas a tener que confrontar. Si no, renuncia ya.
  2. Confrontar es algo muy serio que tendrás que hacer muy bien. Una confrontación no es un impulso; se prepara y se anticipa con tiempo y en frío.
  3. Antes de confrontar a alguien, confróntate a ti mismo:
    • ¿Tengo evidencias del hecho?
    • ¿Tiene consecuencias significativas como para merecer una confrontación?
    • ¿Estoy seguro de que el confrontado es el responsable?
    • ¿Tenía los medios y la información correctos?
    • ¿Le supervisé como es debido?
    • ¿Conozco la causa raíz?
    • ¿He reunido todos los hechos?
    • ¿Voy a confrontar a esa persona por hechos objetivos o porque me cae mal y he decidido cargar contra ella?
  4. Durante la confrontación:
    • Hazlo en privado o se sentirá humillado.
    • El confrontado puede perder los papeles. Tú no.
      • Piensa que es normal que se altere; se está sintiendo amenazado y atacado.
      • En el momento en que vea que tú no levantas la voz, él se irá calmando.
    • Muéstrale los hechos y las evidencias.
    • Muéstrale las consecuencias de estos hechos.
    • Fórmale y motívale para que no vuelva a pasar.
  5. Haz seguimiento de la evolución del confrontado.
  6. Y, si procede, ponle un apercibimiento.

Como has podido ver, confrontar es algo más que dar voces y descalificar a alguien.

Cuando ensayes esto antes de confrontar, verás que no te cuesta tanto.

CONFRONTAR ES TODO UN OFICIO.

Y HACERLO BIEN, UNA FUENTE DE PRESTIGIO.

Preguntas frecuentes sobre confrontación efectiva:

¿Qué es “confrontar” en una empresa industrial?

Es abordar de forma directa y profesional un hecho relevante (retrasos, malas prácticas, incumplimientos, errores repetidos) para corregir la conducta o el método y proteger los resultados y la convivencia.

¿Por qué la ausencia de confrontación genera improductividad?

Porque si “puede pasar”, pasa: se normalizan retrasos, descansos prolongados, ausencias del puesto y defectos reiterados. Sin confrontación, no hay límites ni aprendizaje real.

¿Qué es la confrontación tóxica y cómo se reconoce?

Es confrontar a gritos, con culpa y humillación. Suele aparecer cuando reina el caos, hay estrés, falta de liderazgo y el mando intermedio no tiene herramientas: suben el absentismo y la rotación, y baja la productividad.

¿Cómo preparar una confrontación para hacerla bien?

Antes de hablar: reúne evidencias, confirma las consecuencias, valida si es la persona correcta, revisa si tenía medios e información y si hubo supervisión. Confronta hechos, no antipatías.

¿Cuáles son las buenas prácticas durante la confrontación?

Hazla en privado; mantén la calma, aunque el otro se altere; muestra hechos y consecuencias; forma y motiva para que no se repita; haz seguimiento y, si corresponde, aplica un apercibimiento. Confrontar bien es un oficio que genera prestigio.

 

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