Y cómo destruirla más fácilmente todavía.
Para el análisis de este caso, supondremos que la empresa a reflotar tiene demanda pero que, debido a una gestión deficiente de las operaciones, no se está obteniendo margen.
Cómo empezar a reflotar una empresa.
Existen dos extremos desde los que podemos actuar:
- VÍA NEGATIVA: dejar de hacer cosas malas.
- VÍA POSITIVA: agregar nuevos y mejores artefactos.
En mi caso, siempre empiezo por la negativa: dejar de hacer cosas malas.
Pasos simples para el reflotamiento de una empresa por la VÍA NEGATIVA:
- Localizar a personas que aportan poco o incluso restan (especialmente si cobran mucho) y prescindir de ellas tras darles una oportunidad real de mejorar.
- Identificar a los clientes recalcitrantes que requieren mucha atención y recursos y dejar de venderles.
- Reducir la variedad y la complejidad de los productos no rentables.
- Prohibir las reuniones y los correos multitudinarios.
Con estos 4 sencillos pasos, la empresa empieza a ser mucho más productiva.
Pasos simples para el reflotamiento de una empresa por la VÍA POSITIVA:
- Reforzar el mantenimiento (que suele estar abandonado).
- Formar y reconocer a los mandos intermedios de siempre.
- Mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.
- Mejorar métodos de trabajo, tiempos y procesos.
- Localizar y reforzar el cuello de botella.
Con estos otros 5 sencillos pasos se incrementa la productividad a otro nivel más. Así como el sentido de pertenencia y el orgullo. Empezamos a creérnoslo.
Este incremento de productividad requiere un esfuerzo adicional: VENDER MÁS. Somos más productivos, hemos reducido productos y eliminado a clientes deficitarios.
La clave es VENDER MUCHO DE POCO.
En general, vender a todo tipo de clientes y productos suele ser muy poco rentable, lo cual se debe a una mediocridad comercial generalizada.
Con estos sencillos pasos y casi sin inversión hemos llevado a muchas empresas a:
- Facturar 2,5 veces más.
- Multiplicar los beneficios por 5.
- Hacerlo con entre 1 y 1,5 veces los recursos iniciales.
Ahora, veamos cómo destruirla aún más fácilmente.
Cómo destruir una empresa mientras intentas reflotarla.
Lo que se suele hacer es esto:
- Fichajes estrella:
- Nuevo director comercial (con numerosos contactos).
- Un director de operaciones (proveniente de sectores muy potentes).
- Un experto en Big Data (cuando la empresa no cuenta con datos).
- Y un director general con título en el Máster del Universo.
- Efecto racimo:
- Los fichajes estrella, a su vez, contratan a personas de su confianza.
- Que también conocieron en el Máster del Universo.
- Con un salario bastante mayor que el de los mandos que llevan 20 años en la empresa.
- Implantación de reuniones y sistema de informes:
- Para enterarse de lo que pasa, quienes trabajan tienen que enviarles informes frecuentes y explicárselos en reuniones frecuentes.
- Por lo tanto, no queda tiempo para aportar valor.
- Agravio comparativo:
- Se niegan aumentos salariales mínimos al personal que más aporta.
- Esto ahora es un problema por la comparación con los nuevos fichajes.
- Fuga de talento:
- Los que de verdad han trabajado duro y tienen conocimientos se van a causa de dicho agravio.
- El Big Data no sirve para paliar la situación.
- Por tanto, si antes te quejabas de que en la fábrica no había talento, verás ahora.
- En medio de todo el desastre, más ego:
- Se invierte en oficinas más bonitas; las actuales no están a la altura de su nivel académico y social.
- Los vehículos de la dirección son más caros.
- Y asuntos que podrían resolverse en 20 minutos se debaten en restaurantes caros; hay que darles mucha solemnidad, lo cual siempre es una buena excusa para ponerse las botas cada dos días.
Con estos 6 sencillos pasos, se acelera el desastre y la ruina. No sin antes llenarnos los bolsillos con buenas condiciones autoasignadas.
¿Pero qué les enseñan a estos fichajes estrella en los Másteres del Universo? Uno de ellos me contestó una vez:
- No aprendemos mucho, la verdad, pero hacemos muchos contactos.
- Es por eso que pagamos 110.000 € de matrícula.
A lo que respondí:
- Pues vale: habéis incrementado los gastos generales en 1,2 millones de euros.
- Las oficinas son más bonitas, sí.
- Tenéis tarjeta de cliente VIP en el restaurante más caro.
- Y aun así (oh, sorpresa), la empresa va mucho peor que antes.
Cómo reflotar una empresa exige humildad y foco.
Sentirse superior no genera un rendimiento superior.
Es la humildad y la obsesión por hacer las cosas bien (vía positiva) y, más importante, por dejar de hacerlas mal (vía negativa) lo que nos dará la opción de sobrevivir.
Practica la paranoia productiva:
¿Qué puedo seguir mejorando cuando todo parece ir bien?
Sobrevive: te dará muchas opciones.
Preguntas frecuentes sobre cómo reflotar una empresa:
Una empresa industrial puede mejorar su rentabilidad eliminando primero actividades, productos, clientes y estructuras que consumen recursos sin aportar suficiente valor. Después, conviene reforzar el mantenimiento, los métodos de trabajo, los procesos, los mandos intermedios y los cuellos de botella para aumentar la productividad.
Entre las medidas más efectivas están reducir la complejidad de los productos, eliminar tareas y reuniones innecesarias, mejorar métodos y tiempos, reforzar el mantenimiento y actuar sobre el cuello de botella principal de la producción.
Una variedad excesiva genera más planificación, cambios, stocks, compras, referencias, incidencias y complejidad operativa. Concentrarse en los productos más rentables simplifica las operaciones y permite aprovechar mejor los recursos disponibles.
Los mandos intermedios acumulan conocimiento operativo, experiencia y contacto directo con los procesos y los trabajadores. Formarlos, reconocer su aportación y darles mejores herramientas puede ser decisivo para lograr mejoras sostenibles en la productividad.
El cuello de botella limita la capacidad global del sistema productivo. Mejorarlo permite aumentar la producción y aprovechar mejor el resto de los recursos, mientras que optimizar procesos que no son limitantes puede generar mejoras locales sin aumentar realmente la capacidad de la empresa.
