Antes de invertir, libera capacidad para lo rentable.
Sabéis e intuís que tenéis clientes y productos con los que perdéis dinero, pero no actuáis porque falta cuantificación y firmeza estratégica.
Una de las mejores formas de aumentar la capacidad de producción es dejar de fabricar productos no rentables para clientes no rentables.
Para saber qué productos, clientes y situaciones son no rentables necesitas conocer tus costes de manera rigurosa (no precisa) y con una aplicación de criterios de reparto coherente.
Una vez que sabes esto y lo comparas con los precios de venta, te echas las manos a la cabeza y empiezas a tomar decisiones coherentes.
Caso real: aumentar capacidad sin ampliar la fábrica.
Un cliente solicitó a Zadecon la elaboración de un layout para ampliar la capacidad de producción de la fábrica.
Una vez realizado el proyecto, se estimó una inversión de 15 millones de euros, una cifra que inicialmente resultaba asumible.
Sin embargo, al solicitar ofertas a constructores y proveedores de maquinaria, la inversión ascendió hasta los 25 millones de euros, en plena época de inflación de materiales.
Con esa cifra y el riesgo de que el coste siguiera aumentando durante la ejecución, la inversión se consideró inviable.
Pero el cliente seguía teniendo el problema de falta de capacidad, dada la elevada demanda del mercado y su proyección futura.
Entonces, se nos solicitó un proyecto de mejora para incrementar la capacidad aprovechando la superficie existente. Y sucedió lo siguiente:
- Al analizar la fábrica, se detectó una enorme pérdida de disponibilidad de máquinas debido a múltiples cambios de formato para fabricar lotes muy pequeños.
- Además del cambio de formato, los operarios carecían de destreza en productos de baja repetitividad, por lo que el trabajo resultaba improductivo y se cometían errores.
- Se realizó un análisis ABC que mostró que el 55 % de las referencias de menor venta representaba el 6 % del volumen.
- Gestionar estas referencias llevó a la fábrica a una pérdida de capacidad debido al exceso de complejidad.
- Rara vez se facturaba al cliente la complejidad de productos de tan baja rotación.
- A partir de una estimación rápida de costes, se observó que en el 71 % de las referencias se empataba o se perdía dinero.
Las medidas para liberar capacidad de producción.
Se tomaron las siguientes medidas:
- Subir el precio de las referencias que tenía sentido mantener en un 20-40 %.
- Eliminar del catálogo las que no serían rentables de ninguna manera.
Pasado un año, se eliminó el 42 % de las referencias.
Esto redujo la complejidad y, al haber menos opciones, la demanda de referencias semejantes se concentró en una sola, de modo que la cantidad de lotes de producción se redujo en 2,5 veces, lo que se tradujo en mayor productividad.
El resultado fue que la rentabilidad aumentó sin necesidad de invertir nada.
Aumentar la capacidad de producción no siempre significa fabricar más.
No se necesitaba fabricar más unidades; se necesitaba fabricar más margen. Y eso, a veces, se consigue fabricando menos.
Si tu situación es la siguiente:
- 29 % de las referencias aportan el 168 % del beneficio.
- 71 % de las referencias generan el 68 % de las pérdidas.
Entonces, no inviertas en aumentar la capacidad de producción hasta que hayas reducido la complejidad; de lo contrario, será aún peor.
Preguntas frecuentes sobre aumentar la capacidad de producción:
Una empresa puede aumentar su capacidad de producción reduciendo la complejidad de su catálogo, eliminando referencias no rentables y concentrando la demanda en menos productos. Esto permite fabricar lotes más grandes, reducir los cambios de formato y aprovechar mejor las máquinas y los recursos existentes.
Los productos de baja rotación suelen fabricarse en lotes pequeños, requieren más cambios de formato y generan una mayor variedad de procesos. Además, los operarios tienen menos experiencia con ellos, lo que puede provocar errores, pérdida de productividad y una menor disponibilidad de las máquinas.
El análisis ABC permite clasificar las referencias según su volumen de ventas o su importancia económica. De esta manera, la empresa puede detectar qué productos generan gran complejidad y aportan poco volumen, lo que facilita la toma de decisiones sobre precios, la eliminación de referencias y la planificación de la producción.
Conocer los costes de producción permite identificar qué productos y clientes generan beneficios y cuáles generan pérdidas. Sin este análisis, una empresa puede invertir en ampliar su capacidad para seguir fabricando referencias no rentables, lo que agrava aún más el problema.
Reducir las referencias permite concentrar la demanda en un número menor de productos, aumentar el tamaño de los lotes y disminuir los cambios de formato. Como resultado, se reduce la complejidad operativa, se mejora la productividad y se aumenta la rentabilidad sin necesidad de fabricar más unidades ni realizar nuevas inversiones.
